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Xilonen ¡Diosa de la subsistencia!

representación de xilonen
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Xilonen (la peluda) o Chicomecóatl (Siete-serpiente) es la diosa de la subsistencia, especialmente del maíz. A su vez, se le considera como la patrona de la vegetación y la diosa de la fertilidad.

Esta diosa, era la contraparte femenina de Centeotl, y estaba casado con el Dios Tezcatlipoca.

La deidad Xilonen era una virgen alegre que se encontraba relacionada con la fertilidad de la tierra.

Para algunos de los especialistas, esta deidad era la luna creciente que, aunque fue fecundada por el sol, seguí inmaculada.

Esto la convertía en la diosa de las doncellas del México Antiguo, que le veneraban y se ataviaban a su estilo para poder ser el objeto de palabras dulces por parte de los solteros jóvenes.

Cabe destacar, el maíz era como el eje del cosmos para ellos, el punto que se hallaba entre el cielo, la tierra y el mundo de los muertos.

Era el alimento principal, por lo que, era sustento de la humanidad y la base en las economías mesoamericanas.

Además, Xilonen era la divinidad de la mazorca tierna, copartícipe en la energía vital que hacía posible la vida en la tierra.

La deidad encarnada en el maíz y los agricultores tenían el mismo destino en cuanto a espacio en el mundo.

Representación de Xilonen

representación de xilonen
Como se presenta Xilonen

Por lo general, se representa como una mujer con huipil y faldas que están pintados en colores de flores de primavera.

Sobre la cabeza, llevaba una corona hecha en papel colas plumas del quetzal; en su cara se encuentra pintada mitad amarillo y mitad rojo.

Con una mano sostenía un escudo que tenía líneas horizontales pintadas y en la otra una sonaja de niebla que era una indumentaria de aquel tiempo.

Sahagún le compara con la deidad de los romanos Ceres, por lo que, la describe con una corona de papel sobre su cabeza, en una mano un manojo de mazorcas y en la otra una rodela que llevaba una flor de sol.

En la falda, había un blusón que estaba adornado con las flores acuáticas.

Xilonen y los sacrificios

Xilonen y los sacrificios
Xilonen y sacrificios

El sacrificio de una joven

La sucesión del tiempo de las fiestas del calendario se encontraba estructurado según los ciclos que poseía el cultivo del alimento sagrado.

Cabe destacar, el Tonalámatl (calendario), empieza con los trabajos de siembra y acababa con las cosechas.

En tal sentido, el Fray Bernardino de Sahagún y los indígenas en la obra “La Historia General de las cosas de Nueva España”, explicaba el tiempo de celebración de los rituales en honor a Xilonen.

En el mes de julio se realizaban los ritos que estaban dedicados a la diosa, exactamente en el mes náhuatl que se denomina Hueitecuhílhuitl (Gran fiesta de gobernantes) y tenía una duración de 8 días.

Durante el mismo, se sacrificaba a una joven mujer ataviada con la vestidura de la diosa (adornos de piedras preciosas, corona de papel y Huipil), en el templo, entre danzas y cánticos.

Hasta que el sacrificio no se hiciera, no se le permitía a nadie comer cañas, panes, tamales o cualquier otra cosa hecha de maíz.

Y luego, todo el pueblo se comía el maíz tierno. En el tiempo que duraba, las mujeres soltaban su cabellera y le adoraban.

Cabe destacar que, esta era la oportunidad que tenían los nahuas de poder agradecer a la diosa por el gran surgimiento del maíz, por ello era que, se sacrificaba un joven virgen.

El sacrificio en Chapultepec

Existen probabilidades de que las parteras de la ciudad también hacían ritos a la deidad, tal como lo indica Fray Diego Duran en “Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra firme”.

Las mujeres llevaban a una joven virgen vestida como la deidad, hasta lo más alto del gran cerro de Chapultepec.

Ya ahí, a la doncella se le ordenaba que fuera con gran prisa hasta el templo de Xilonen, en el que danzaría por cierto tiempo.

Mientras, las mujeres buscaban darle alcance, si la joven se ponía triste, la volvían alegre al darle una bebida.

Una vez el ritual acababa, le sacrificaban.

A consideración del historiador Michel Graulich, tal rito planteaba que había una especie de conexión entre la deidad y la luna, ya que, el ritual se hacía en la cima de Chapultepec y daba un buen acceso de observación al astro.

Los mexicas estaban caracterizados por la elaboración de las esculturas hechas en piedra, con diversidad de formas, tamaños y temáticas, de la que no podía estar exenta la planta del maíz.

Estatuilla de la diosa

Estatuilla de la diosa xilonen
Estatuillas que representan a Xilonen la Diosa

La estatuilla que representa a la deidad es de piedra sintética rosa de bronce, y se encuentra ubicada en el Museo de Antropología en Teocalli de la Guerra Sagrada.

Su mano izquierda, se encuentra ubicada justo por encima del corazón, puesto que, el maíz siempre ha sido el corazón de México.

Su pecho se encuentra formado por unas dos mazorcas, la de la izquierda cuenta con 16 granos, lo que simboliza el año de paso de niña a mujer.

Cuenta con la representación de la planta de maíz que aparece en los códices mexicas, no obstante, la misma posee 12 flores que representan los doce meses en el año que el maíz alimenta.

Sus nueve hojas representan el noveno mes del calendario gregoriano (septiembre), en el que se festeja el día de Xilonen en Milpa Alta.

En su base posee cuatro marcadores que simbolizan las cuatro estaciones que el maíz es fértil.

Tiene unas medidas de 150×45 cm.

Curiosidades sobre Xilonen

Curiosidades sobre Xilonen
Curiosidades sobre Xilonen
  • Xilonen como la diosa del maíz tierno y de la fertilidad, aún es festejada por los agricultores de México en el primer día que es cortado el maíz. Ese día se los comen.
  • Aún no ha sido cristianizada, ya que, no posee un referente de santa católica.
  • Como el resto de los dioses mesoamericanos, Xilonen poseía un carácter caprichoso, puesto que, podía dañar o favorecer a los humanos. Por lo que, no era completamente buena o mala, lo que llevaba al pueblo a buscar su consentimiento.
  • Los jóvenes que servían en el templo de la deidad tenían las piernas y brazos adornados con plumas, la cara con marmaja y en la espalda unas siete mazorcas con maíz, envueltas en papel y chorreadas de hule.

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Recuerda, es interesante conocer las raíces para saber a donde tenemos que ir.