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Sleipnir, el caballo del rey de los dioses

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Sleipnir es uno de los caballos mitológicos más famosos de toda la mitología y cultura nórdica. Esto se debe a que es la montura del Gran Padre, o rey de los dioses: Odín. Su importancia se haya registrada en la Edda poética; que se compila desde el siglo XIII junto a la Edda prosaica de Snorri.

En todas las fuentes Sleipnir es un corcel cuyo padre es Loki y madre es Svaðilfari. Es representados con 8 patas, que le permitían deslizarse por el cielo y el mar. Sus extremidades representan los vientos de los ocho puntos cardinales.

Como era conocido por viajar por mar, tierra y el aire, los niños solían dejar alimentos fuera de sus casas para este mítico caballo. Esta costumbre es algo que todavía se hace en la actualidad.

Origen del caballo Sleipnir

Origen de Sleipnir

Aparece reflejado en la Edda prosaica y es el libro de Gylfaginning; donde es mencionado por primera vez, justo en el capítulo quince de la mano de la figura de Alto. Sin embargo, no es sino hasta el capítulo 42 del mismo libro; donde podemos conseguir una descripción clara de los orígenes de este mítico caballo. Todo se remonta a los primeros tiempos de la vida de todos los dioses: cuando apenas fue creado el Valhalla y el Midgard.

El recinto de los dioses se crea de la mano de un constructor; cuyo nombre se ha perdido. Este acepta el trabajo de crear una gigantesca fortificación, a cambio del Sol, la Luna y la diosa Freyja. Los dioses acceden, pero le indican que debe lograrlo sin nada de ayuda. Así el constructor decide estar de acuerdo, pero si se le presta la ayuda de Svaðilfari; un semental divino, que por intervención de Loki se le es cedido.

Este enorme corcel lograba realizar el doble del trabajo del artesano; y en la mitad del tiempo gracias a su origen divino. Los dioses se horrorizan, y, por unanimidad, deciden culpar de ello a Loki, que cedió el caballo, haciendole saber que le esperaría una muerte segura.

Loki se asusta y se convierte en una yegua y se le aparece a Svaðilfari; este se encabrita y, rompiendo sus ataduras, persigue a la yegua toda la noche. Haciendo perder la noche de trabajo al constructor.

Al final de la historia, el constructor es asesinado por Thor y Loki, al copular convertido en yegua con Svaðilfari, da a luz a un potrillo llamado Sleipnir, de belleza extraordinaria y con ocho patas.

Nombre y apariencia de Sleipnir

Apariencia de Sleipnir

El nombre de Sleipnir pertenece al nórdico antiguo y en él significa “el escurridizo”. Esto se debe, muy probablemente, a que era un caballo que podía volar y cruzar el amplio firmamento. Este corcel de ocho patas podía cruzar el mar, los nueve mundos y el inframundo.

Mientras que sus representaciones siempre lo pintan como un caballo blanco o negro, las Eddas los describen con un pelaje de color grisáceo. Normalmente, se le ve sostenido sobre sus patas traseras, y con las otras 6 levantadas al aire.

Odín, Sigurd y la descendencia de Sleipnir

Hay un relato, de la saga Völsunga, que aparece en el capítulo 13; donde el héroe Sigurd va caminando por el bosque en busca de un caballo, y se encuentra con un anciano de larga barba que jamás había visto.

Era tuerto y el héroe se sintió en confianza para decirle al anciano qué estaba haciendo, y éste decidió ayudarlo. Así llegan a un río llamado Busiltjörn, y ambos llevan a todos los caballos a la parte más honda del río.

Los caballos nadan de vuelta asustados exceptuando uno muy joven, bello y grande cuyo pelaje era gris y que se sabía que nadie había logrado montar. Sigurd lo miró y montó; y el anciano de barba le dijo que aquel corcel pertenecía a la estirpe de Sleipnir.

El anciano también le dice que lo cuide perfectamente y se desvanece frente a sus ojos. Sigurd entiende entonces que estaba frente a Odín; y le pone por nombre Grani al caballo.

Sleipnir y la navidad

Sleipnir y la navidad

El viaje de Santa Claus era asociado con el dios nórdico Odín; esto se debía a que se le representaba como un anciano de barba blanca y de gran sombrero. Esta referencia cobra fuerza porque las leyendas indican que cada 21 de diciembre, que era el primer día del invierno para los nórdicos, se subía a su caballo Sleipnir y recorría el mundo conocido.

Este caballo tenía ocho patas, relacionadas a los ocho renos de la Navidad. Tal era la fuerza de esta leyenda; que los niños dejaban sus botas con comida y líquidos.

De esta forma Sleipnir podía pasar por sus casas; y retomar fuerzas con los alimentos por el fatigoso viaje con el dios. Odín, agradecido con la buena voluntad de los humanos, reemplazaba con dulces y caramelos las botas de los niños.