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Pascual Abaj, el Dios de piedra

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La mitología maya tiene un sinfín de historias interesantes que valen la pena conocer. Entre ellas encontramos la historia de Pascual Abaj, un dios maya al cual idolatraba su pueblo.

Hay quienes le temen a lo desconocido y prefieren mantenerse alejados de todo el misterio; sin embargo, existen muchas personas que se deleitan en descifrar misterios. La mitología es un mundo lleno de misterios y enigmas, los cuales muchos no han sido descifrados en su totalidad.

Desde criaturas con formas extrañas y poderes extraordinarios hasta las deidades más poderosas e increíbles. Así se desenvuelve la mitología.

La mitología maya no se queda atrás, por años ha contado cientos de mitos, generación tras generación. El pueblo maya es fiel creyente de cada una de las historias que se encuentran en el Popol Vuh; y toman muy en serio cada relato que se encuentra en él.

Origen del dios de piedra

Historia de Pascual Abaj

Actualmente se le sigue idolatrando, ya que existe un lugar sagrado donde los creyentes se reúnen a ofrecerle ofrendas y sacrificios. El altar es de piedra y posee un par de cruces cristianas. Se encuentra situado en la colina de Turk’aj a unos 1.200 metros de Chichicastenango (al centro de Guatemala)

El altar es conocido por ubicarse en la cima de la montaña, rodeado por un inmenso bosque. El dios Pascual Abaj se conoce también con el nombre de Juiup Takaj, lo cual significa: “plano en la colina”

Se cree que la piedra era una diosa de la fecundidad. Así que se le adoraba por este hecho, creyendo que era capaz de ayudar a la fecundación. Este nombre se combina con el nombre cristiano “Pascual” y una palabra quiché la cual es “Abaj” cuyo significado es “piedra”.

La colina Turk’aj

El lugar donde se encuentra el altar de Pascual Abaj se llama Turk’aj y significa “piedra sagrada” o “lugar sagrado”. En esta colina se reúnen muchas personas creyentes al dios de piedra.

Con frecuencias suben a la colina para brindarle sacrificios; y llevarle ofrendas como forma de gratitud por los favores que hace. Este lugar es muy importante para la región, incluso vienen chamanes y doctores de muchas partes, (en especial de Guatemala); con la finalidad de hacer rituales y traerle ofrendas al dios.

Aproximadamente, existen otros 35 altares alrededor de Pascual Abaj; sin embargo, éste es el más importante y la razón principal por la cual se sube a dar ofrendas.

Anteriormente el altar para adorar a Pascual Abaj se encontraba en un templo donde, hoy en día, se ubica la iglesia católica de Santo Tomás. Más adelante, en el año 1.540, el altar es movido a escondidas, para que no fuese destruido. Diez años después, el altar es movido a la cima de la colina y desde entonces se comienzan a realizar ritos y ofrendas al dios.

El altar también es conocido con el nombre de “la mujer” “la lluvia” y “la fertilidad”. Con el tiempo, los españoles se dieron cuenta de que los ciudadanos se reunían con frecuencia en la colina; curiosos decidieron indagar y se encontraron con la verdad, de que la razón de las reuniones en aquella colina era para brindarle culto al dios.

Así que, como ya habían destruido el anterior, decidieron no destruir el nuevo. El hombre que descubrió la colina lleva por nombre “Pascual” es por ello que decidieron colocarle “Pascual Abaj”.

Rituales a Pascual Abaj

Cultura a Pascual Abaj

El pueblo de Guatemala tiene muy arraigadas sus creencias, es por ello que actualmente los rituales siguen siendo prioridad para ellos. El agradecimiento a las deidades sobrenaturales es parte importante para la vida de estos creyentes.

Especialmente los doctores y chamanes brindan rituales a Pascual Abaj. Creyendo fielmente que éste les otorga poderes sobrenaturales para sanar a los enfermos. Y no solo creen en los poderes buenos, hay quienes buscan poderes malos para hacer cosas oscuras.

Hay otras personas que hacen rituales para encontrar el amor de una persona. El requisito indispensable es una fotografía. Los objetos también sirven para hacer rituales. Por lo que se recomienda que, si se encuentra dinero u otro objeto en los altares o cerca de ellos, lo más prudente es no tomarlos. Ya que no se sabe si es para algo bueno o malo.