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El misterio de Ningyo, la sirena japonesa

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En la mitología japonesa están las Ningyo. Se cuenta que en el año 619 fue capturada una de ellas y fue uno de los primeros registros de esta criatura. La describen como un pez con cabeza de humano, mas terrorífico que bella.

Esta presunta captura sucedió durante el reinado de la emperatriz Suiko y llevada ante ella, para los japoneses la existencia de estas criaturas no es un mito, son reales, ya que los marineros afirman que siempre aparecen.

Ningyo, sirenas japonesas

Las Ningyo son conocidas como sirenas japonesas, cuentan que está cubierta de escamas doradas, que tienen una voz muy suave, como el sonido de una flauta.

Su carne es muy rica y le da la eterna juventud a quien la coma, pero también traen malos augurios, si alguna quedase atrapada en redes o fuese capturada y no la liberasen, desataría grandes tormentas y tsunamis, capaces de destruir todo.

Hay una leyenda que cuenta que un pescador capturo una, la llevó a casa y la preparó para la cena, invitó a varios amigos pescadores para disfrutar este banquete, sin decirles que era. Ya en la cena, por algún motivo, los invitados no comieron la carne.

Disimuladamente escondieron el trozo de carne, fingiendo que se la comían, uno de de ellos se llevo la carne a su hogar, y no la desecho, fue demasiado tarde cuando descubrió que su pequeña hija comió de este trozo de carne.

Al momento no tuvo ninguna reacción, pero al transcurrir de los años cuando la joven tenía 18 años, ya casada y con niños, pasaba el tiempo y no envejecía, vio morir a todos sus seres queridos, sin envejecer. Dice la leyenda que vivió más de 800 años.

Ningyo como Diosa japonesa

Está la religión de la sirena, donde en muchos templos budistas existen estatuas de sirenas, hay relatos en Nihoshoki, que la representan como una diosa de cabellera larga negra y cola de pez. La honran como Ningyo.

Cuenta una leyenda muy antigua que cuando esta diosa llora, sus lagrimas son perlas, muy valiosas. Ella no se deja ver, es muy raro que un mortal la vea, ya que se esconde muy bien en las profundidades.

Si una mujer mortal lograra capturarla y arrancarle de un bocado su carne, esta mujer mortal obtendría una belleza eterna y juventud. No es de extrañar que se esconda.

Sirenas japonesas o sirénidos humanoides son mitología y creencias japonesas, reales para muchos, deidades para otros.

Una prueba de Ningyo

Los japoneses tenían evidencia de los Ningyo, en el santuario Tenshou-Kyousha en Fujinomiya que está el cuerpo de una supuesta sirena japonesa.

Cuenta la leyenda que una Ningyo se le apareció a un príncipe japonés, cuando la sirena estaba a punto de morir, le contó al príncipe que antes era un pescador, le dice que por invadir una zona que estaba protegida de la pesca, recibió una maldición que lo transformo en un Ningyo.

Le contó que había aprendido la lección y le pidió que fundara un santuario y exhibiera su cuerpo, para que todos la viesen y no cometieran este mismo error y valoraran la vida, esta es la famosa sirena de Fiji.