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Nahual ¡Hechiceros, curanderos o chamanes de México!

La metamorfosis del Nahual
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En México existe una gran tradición de curanderos, chamanes y hechiceros que se conocían como naguales o nahuales.

En nahualli, nahual significa “lo que es mi piel” lo que se refería a la habilidad que poseía la criatura para poder transformarse  en mitad animal (águila, jaguar, coyote) y mitad hombre.

Incluso, existen muchos dibujos primitivos en cuevas viejas en los que se pueden ver como personas tipo hombres lobo.

Estas criaturas eran protegidas por el señor de la noche Tezcatlipoca.

La metamorfosis del Nahual

Los nahuales y las creencias
Las nahuales y las creencias

Los nahuales dejaban su forma humana durante un tiempo determinado, para así adquirir la de un animal elegido.

No obstante, existen muchas versiones de cómo llegar a tal metamorfosis, tales como:

Por espíritu

Esta versión afirma que el chamán posee su cuerpo dormido en la casa, a la vez que, el espíritu del mismo va vagando en su forma animal.

Para que alguien no toque su cuerpo dormido, la criatura tiene que hacer hasta unas siete volteretas.

Fragmentación

Otra de las versiones incluye la fragmentación, lo que quiere decir, que, se desprende de forma deliberada las partes de su cuerpo (brazos, piernas, ojos, es incluso intestinos).

Esto implicaría que si se busca acabar con este ser sobrenatural, lo más ideal es observar el sitio de transformación y así robar aluna parte del cuerpo que de la que se haya desprendido.

Así, será imposible que la criatura pueda volver a su original  y al amanecer morirá.

El brujo desaparece

Una de estas versiones implica que el brujo desaparece y encarna al animal según su voluntad.

Cabe acotar que, el brujo afirma el poder hacer la transformación e incorporación de su consciencia al cuerpo del animal.

Además, de una manera u otra, existe una forma de afinidad psíquica, un vínculo parental entre el animal a transformarse y el chamán.

Los nahuales y las creencias

Los nahuales y su relación con la divinidad
Nahuales y la relación con la divinidad

Muchos de los españoles decían que los nahuales hacían su transformación en la noche y realizaban ataques, con hechizos infernales, a sus hijos.

Aunque, durante la Santa Inquisición española en México se persiguió a los nahuales por un gran tiempo, las personas al creer en sus poderes, los protegían.

Cabe acotar, en la región de los Tuxtlas, la creencia en estas criaturas se encuentra muy arraigada, incluso se asegura que existen personas que se transforman en aves.

Algunos cuentan con la creencia de que, en las noches de luna llena, se transforman en tapacaminos, guajolotes o tecolotes.

Además, si una persona siente que hay un ave posada en su hogar por diversos días consecutivos mientras le observa, se cree que no es un ser corriente, sino, un nahual que busca mal para alguno de la familia.

Los nahuales y su relación con la divinidad

Cuando se trata de su relación con la naturaleza, cabe destacar que, estos eran muy cercanos a la gran divinidad.

Puesto que, un gran número de deidades estaban vinculadas de cualquier forma con animales.

Esto bien sea porque el dios era un animal como Xólotl y su nahual con forma de perro, por el nombre que llevaban como Huitzilopochtli “colibrí de a izquierda”, por sus vestimentas zoomórficas o porque se manifestaban en forma animal.

A su vez, tales criaturas se encontraban muy próximas a las deidades que formaban parte del panteón mesoamericano, lo que llevaba a que muchos animales tuvieran un gran papel en los mitos de la vida y de la  creación.

Mito del nahual de Tlacotepec

Mito del nahual de Tlacotepec
Nahual de Tlacotepec

Se dice  que una nahual había trabajado de forma ardua para poder crear el cerro de San Agustín.

Cuando hubo terminado, desde la cima podía verse las inmediaciones de la ciudad de México, por lo que, la criatura  invitó al gran dios Sakamara de la lluvia, para que viera su creación.

Ambos, criatura y dios, vigilaban desde lo alto y descubrieron que los habitantes necesitaban  ayuda para colocar una campana en la catedral, pero  por su peso no podían.

Es así como ambos deciden, a escondidas brindarles su ayuda y al llegar la media noche, ya habían terminado su labor.

De regreso, el nahual siguió trabajando en el cerro de San Agustín, por lo que, nacieron frondosos y abundantes árboles, habían una gran cantidad de fieras, ramas y algunos animales pequeños.

Debido a todo su trabajo, recibió una visita del nahual de la Costa, que halagó su trabajo, no obstante, éste tenía la intención de robarse la mitad del hermoso lugar.

La artimaña que ideó implicaba provocarle un sueño profundo al nahual de Tlacotepec, por lo que, el de la costa le pidió a éste que recostara su cabeza en el  regazo.

De este modo, le causó un profundo sueño y una vez el nahual de Tlacotepec se despertó  y vio que el otro corría con la mitad de su creación en la espalda, le persiguió y no le alcanzó.

Mientras, cuando el nahual de la Costa se quedó  sin fuerzas, arrojó el cerró en la laguna de Isiutla, donde estará por siempre.

Leyenda de la mujer herrada

Leyenda de la mujer herrada
La leyenda de la mujer herrada

Durante los años 1670 y 1680 en el centro de la Ciudad de México, había una casa en la que vivía un clérigo que había pernoctado con una mujer de la mala vida.

Cercano a él, había un herrero  que se volvió muy amigo de él y le aconsejo que dejara aquella mujer, debido a, su trato carnal, pero este clérigo no escucho de razones.

Una ocasión, avanzada ya la noche, el herrero escuchó unos golpes en su puerta y temiendo que fueran ladrones se levantó con miedo de la cama y fue a ver quién era.

Resultaron ser dos personas de color que le aseguraron que le llevaban un encargo de su amigo el clérigo, el cual implicaba que herrara su mula, ya que, iba a ir al santuario de la Virgen de Guadalupe.

El hombre reconoció a la mula y de mala gana le clavó las herraduras.

Una vez finalizado su trabajo, se llevaron al animal, no obstante, le dieron golpes fuertes y el herrero los reprendió.

Por la mañana, el hombre fue a visitar a su amigo para conocer el  motivo de la urgencia que tenía. Su sorpresa fue muy grande cuando encontró que el hombre se hallaba en cama todavía y le recriminó, mientras le contaba la historia de lo sucedido.

El clérigo le explicó que  seguramente se trataba de una broma, puesto que, él no había enviado ninguna orden y ambos rieron.

Luego, fueron a contarla a la mujer del clérigo, pero ésta no despertaba y cuando la movieron estaba muerta.

Cuando la destaparon, poseía en sus pies y manos marcas de las herraduras que había colocado el herrero al animal y los golpes que le habían propinado los dos hombres.

Ahora ya conoces más sobre el mito del Nahual ¿qué te ha parecido? Ten en cuenta que si conoces o posees más datos sobre estas criaturas, compártelas con nosotros, así podremos aportar mayor información al mundo mitológico.