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Monstruos

La palabra monstruo proviene del latín monstrum y se trata de un concepto comúnmente asociado a la mitología. Su rasgo común es que desafían el orden natural, por lo que eran habituales los seres que compartían atributos de humanos y animales, dotados de gran poder y la capacidad de llevar el terror al corazón de los hombres.

Los monstruos en la mitología clásica

Los monstruos de la mitología helenística eran la descendencia de los dioses, por lo que dependiendo de su comportamiento entraban en esta categoría o en la de seres divinos. Algunas de las criaturas más emblemáticas fueron el Minotauro de la isla de Creta, la Gorgona Medusa, el Cíclope Polifemo o la Hidra de Lerna.

Por desgracia, la mayoría de ellos encarnaban los peores aspectos de la humanidad, como la codicia, la destrucción y el abuso de poder. Estas fuerzas de la naturaleza se enfrentaron a otros semidioses considerados héroes de la antigüedad, como Hércules, Teseo o Ulises, que dieron pie a algunos de los relatos más épicos de la mitología grecolatina.

Los monstruos en la mitología oriental

A diferencia de los monstruos de la mitología clásica, en el mundo oriental encontramos criaturas como los efrits, guls, rocs o nagas que para nada tienen un origen divino, sino más bien relacionado con los demonios, duendes y espíritus. Podemos encontrar multitud de ejemplos en la literatura árabe, siendo quizás el más representativo “Las mil y una noches”.

Pueden tratarse de monstruos terribles que quieren perjudicar a la humanidad. O, al contrario, ser bondadosos y ayudar a los demás. No son los enemigos de los protagonistas como en el caso anterior, sino que están a un nivel superior a nuestro entendimiento y sus actos pueden resultar caóticos.

Los monstruos en la actualidad

Aunque la ciencia oficial niega la existencia de monstruos en la actualidad, la realidad es que los avistamientos y nuevas informaciones no paran de llegar cada día. Desde el Yeti hasta el Ogopogo, pasando por manifestaciones de fantasmas, posesiones o seres que moran en las más oscuras profundidades. ¿Qué hay de cierto en todo esto?

Tipos de monstruos

A continuación, vamos a ver los principales tipos de monstruos que existen en la mitología, religiones y leyendas de los distintos pueblos a lo largo del tiempo.

Criaturas criptológicas falsas

Del griego cryptos (oculto), zoos (animal) y logos (conocimiento), la criptozoología se encarga del estudio de animales aparecidos en los mitos y leyendas, cuya existencia no ha sido aún demostrada. El interés por este campo comenzó a finales del siglo XX, auspiciado en gran medida por la obra de John Wall.

El objetivo es probar que el chupacabras, el Monstruo del Lago Ness o los dragones son reales o, por el contario, meros productos de la mitología y la confusión de especies. En este sentido, ¿se referían los avistamientos de unicornios a simples rinocerontes? ¿O realmente habitaron nuestro planeta hace cientos de años?

Deidades

En ocasiones, los monstruos tienen un origen divino, como vimos anteriormente al mencionar la mitología clásica. Ocurre igual en otras religiones actuales, como el cristianismo, ya que los demonios son al fin y al cabo ángeles caídos. Estos atributos malignos también podemos encontrarlos en la cultura azteca, egipcia o sumeria.

El gnosticismo, rama mística y exotérica del cristianismo, nos hablaba de Kundalini, la “serpiente enroscada” que es una evolución de la que aparece en el mito de Adán y Eva. Y si hablamos de reptiles hemos de hacer mención a Quetzalcóatl, la “serpiente emplumada”, un ser híbrido que ya era adorado desde tiempos remotos.

Demonios

El término demonio proviene del daemon griego, que en sus orígenes tenía un significado muy distinto al que le otorgó la religión cristiana. Estos daemones eran seres invisibles, espíritus de los antepasados y poderes de la naturaleza a los que se les rendía culto para obtener sus favores.

Es en el Antiguo Testamento cuando los demonios comienzan a ser descritos como entidades malignas, espíritus que pueden poseer a las personas y que son expulsados mediante un exorcismo. Y aparecen los primeros tratados de magia, donde se afirma que estos seres pueden ser invocados y sometidos a nuestra voluntad.

Espíritus

¿Existen los fantasmas? Aunque no creamos en ellos, lo cierto es que los espíritus de los fallecidos es un tema recurrente a lo largo de la historia, independientemente de la cultura y el momento. Ya en la mitología encontramos menciones a los revenants o aparecidos, almas en pena condenadas a vagar sin descanso.

Aunque perseguido durante la Edad Media, la práctica del espiritismo fue el pasatiempo favorito de las clases nobles, encontrando su momento de mayor auge en el siglo XIX con la figura de Allan Kardec. En la actualidad, es un tema que levanta bastante controversia, además de servir de inspiración a multitud de novelas y películas, como es el caso de la popular poltergeist.

Humanoides

Cada cultura se asocia con una serie de monstruos humanoides distintos, por lo que podemos encontrar miles de ellos desperdigados alrededor del planeta. Sin embargo, existen algunos tipos que son recurrentes y que podrían tener su origen en tradiciones anteriores a la propia escritura.

Es el caso de los duendes, gnomos, enanos, elfos y demás seres que forman parte de la mitología nórdica, árabe o hispana. Por ejemplo, hasta hace unos siglos los granjeros dejaban parte de la cosecha para las hadas, ya que de lo contrario podrían enfadarse y causar desgracias. Dentro de los monstruos humanoides también estarían los gigantes, hombres lobo y otras criaturas zoomórficas.

Lacustres

Según la criptozoología, los monstruos lacustres son aquellos que habitan en agua dulce y que podrían tener alguna conexión con dinosaurios y otros animales de nuestro pasado. Quizás el más famoso sea el Monstruo del Lago Ness, pero has de saber que años antes ya se había avistado a un ejemplar muy similar en el Lago Okanagan, conocido como Ogopogo.

Para los escépticos, se trata solo de malentendidos o exageraciones, afirmación que apoyan en la falta evidente de pruebas. Sin embargo, resulta sorprendente que personas pertenecientes a distintas épocas y partes del mundo coincidan en describir a estos monstruos de lago con las mismas características. ¿Realidad o ficción?

Marinos

Los monstruos marinos son criaturas de enormes proporciones que habrían sobrevivido en aguas profundas desde hace millones de años. Desde que el ser humano desarrolló la navegación, han sido innumerables los testimonios de seres que acechan a los barcos desprevenidos, compilados en la obra de Olao Magno de mediados del siglo XVI.

Algunos de los monstruos marinos más populares son el Kraken, un pulpo descomunal que aparece en la mitología clásica y nórdica. O el Morgawr, de aspecto similar a una serpiente marina y que fue avistado en Cornualles en la década de los 70 del siglo pasado. También tenemos al Leviatán, Jörmundgander o Ryūjin, que es un dragón que mora en un castillo bajo el agua dentro de la mitología japonesa.

Plantas

Sin duda alguna, las plantas carnívoras son los monstruos planta más famosos que existen, capaces de engullir animales y seres humanos para saciar su apetito. Pese a que no tenemos pruebas de que haya existido jamás algo semejante, sí que hemos encontrado especies como la Nepenthes rajah, una planta carnívora de hasta 35 centímetros que se alimenta a veces de pequeños vertebrados.

Ya tenemos muestras en la literatura sobre este tema en el siglo II, gracias a Luciano de Samosata. A finales del siglo XVI se popularizó el relato de la “flor de la muerte”. Y en el XIX, el explorador alemán Carl Liche afirmó haber presenciado sacrificios humanos a un árbol cuyas ramas tenían la fuerza de una serpiente.

Terrestres

Los monstruos terrestres son los que más abundan en el ámbito de la criptozoología, ya que son innumerables los testimonios de avistamientos a lo largo de los siglos. Algunos de estos seres son el producto de las supersticiones locales, otros de elaborados engaños y, finalmente, nos encontramos ante casos que no pueden ser explicados por la ciencia oficial.

Entre ellos, tenemos el Chupacabras, un monstruo que ataca al ganado y a las personas, que ha sido descrito como un reptil de poco más de un metro de altura, de escamas grises o verdosas, del cual se desconoce su origen. También tenemos el Aka Alghoi Khorhoi, el “gusano de la muerte” del Desierto del Gobi o la Bestia Negra de Exmoor, un ser similar a un felino que causó el terror en esta localidad británica.

Vampiros

La palabra vampiro proviene del francés vampire, que a su vez deriva del término eslavo vampir y el polaco wampir, que ahonda sus raíces en tradiciones propias de los persas. Posee muchos significados, como “beber”, “lobo” o “volar”, todos ellos asociados a estos seres de la noche. El vampiro más famoso de la historia es Vlad Tepes, un príncipe de Valaquia más conocido por el cine y la literatura como Drácula.

Encontramos vampiros en los folclores de distintas culturas, siendo representados como monstruos que se alimentan de la sangre de los vivos. Sin embargo, en la mitología oriental los vampiros simplemente absorben la energía de la energía vital de sus víctimas, teniendo su origen en entidades divinas.

Voladores

Los seres humanos han creído en los monstruos voladores a lo largo de toda su historia. Entre ellos tenemos a las arpías, criaturas con torso y cara de mujer, pero con alas y extremidades inferiores de buitre. O el Ave Fénix, un pájaro envuelto en llamas presente en distintas mitologías, que representa la inmortalidad y la resurrección.

También tenemos a Pegaso, que nació cuando Perseo le cortó la cabeza a Medusa. Ayudó al héroe a cumplir con las tareas que le había encomendado Yóbates y finalmente fue convertido en constelación. Y, por supuesto, los dragones, desde San Jorge en el mundo cristiano a las representaciones japonesas conocidas como ryū.