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Mitos y Leyendas

Transmitidos desde tiempos inmemoriales, los mitos y leyendas nos hablan de las creencias más arraigadas del hombre, mostrando una explicación basada en los sobrenatural a todo aquello que nos resulta imposible de entender. Algunas leyendas muestran el origen del mundo, la llegada de los dioses o el nacimiento del hombre, aunque otras pueden hablar de criaturas o seres que acechan entre las sombras.

Leyendas

La línea que separa a la historia de las leyendas es muy delgada a veces. Estos relatos pueden tener origen oral o escrito, estar en prosa o verso, destacar por sus recursos imaginativos o ceñirse con precisión a los hechos del pasado. En ocasiones tienen su origen en fuentes eruditas y en otras surgen espontáneamente entre las clases populares.

Pero lo que realmente las define, independientemente de su formato, es el tema que tratan. Las leyendas tratan de explicar los fenómenos naturales, como un eclipse de sol o una tormenta, mediante un relato fantástico. O bien se utilizan como justificación para una realidad histórica.

Tenemos miles de ejemplos, como la leyenda del Rey Arturo, que podría ser un medio para legitimar la monarquía inglesa, o las leyendas nórdicas, que explican desde los fenómenos atmosféricos a la creación del universo.

La palabra leyenda viene del vocablo latino legere, que significa tanto “leer” como “elegir”. Durante la edad media, la palabra derivó hacia legenda, un término que era muy común en la cristiandad para referirse al significado de algo, como por ejemplo en las hagiografías o vida de los santos.

Mitología

La mitología es un relato que se pierde en el tiempo y del que no podemos asegurar su veracidad. Sin embargo, casi siempre contiene una narración ágil, un discurso razonable, emotividad a la hora de exponer los hechos y un sentido oculto que subyace detrás de todo, del cual podemos sacar nuestras propias conclusiones.

Los mitos están asociados a los símbolos más profundos de una cultura, presentando una explicación del origen del mundo o la creación del hombre a través del prisma de la divinidad. Por ello, se convierten en una verdad establecida que es transmitida de generación a generación, incluso si los hechos que contemplan escapan a toda lógica.

Podemos encontrar mitos de todo tipo, desde teogónicos, que cuentan la historia de los dioses; cosmogónicos, que se centran en la creación del mundo; etiológicos, relativos al origen de los seres y las cosas; o escatológicos, que son los que hablan del fin del mundo.

Pero, sin duda, los mitos morales son los que más abundan en cualquier sociedad del planeta, teniendo una gran vigencia en la actualidad. Pueden hablar de casos cotidianos y también de la dicotomía entre el bien y el mal, con un sentido aleccionador.

Mitología clásica

La mitología clásica, también conocida como helenística, surgió en la Antigua Grecia y fue adoptada siglos después por los romanos. Aunque de nombres distintos, ambas culturas compartieron el mismo panteón de dioses, como por ejemplo Júpiter, que sería la contrapartida de Zeus.

La mitología clásica se divide en la edad de los dioses, que habla sobre la creación del mundo, la humanidad y los seres míticos; la edad de los hombres y dioses, donde ambos interaccionaban entre ellos; y la edad de los héroes, que es la etapa que corresponde a Homero y que muestra a uno dioses que han perdido casi toda su presencia.

Y ya que hablamos de Homero, las fuentes clásicas más famosas corresponden a los poemas épicos de la Odisea y la Ilíada, obras de este autor, que se centran en un hecho muy conocido gracias al cine como la Guerra de Troya, que narra las desventuras de Aquiles, Áyax o Paris.

Fábulas

Las fábulas están compuestas por relatos breves en prosa o verso, que se caracterizan porque sus protagonistas son objetos o animales que hablan y en general presentan rasgos humanos. El principal objetivo de las fábulas es mostrar una lección moral aplicable a cualquier cultura y lugar del mundo, con una moraleja al final donde se nos advierte de las consecuencias de obrar incorrectamente.

Es el caso de la famosa “Fábula de la cigarra y la hormiga”, donde vemos que las personas ociosas y despreocupadas al final lo acaban pagando. En general, este carácter didáctico se centra en las conductas reprochables más típicas de cada sociedad, aunque también tienen cabida lecciones sobre la naturaleza del ser humano.

Su estructura es bastante simple. Los personajes animales o inanimados, que además de hablar tienen atributos pasionales como codicia o soberbia, deben enfrentarse a un problema cuya resolución supone una crítica a los comportamientos poco éticos.

Este género comenzó en Mesopotamia hace 4.000 años, donde encontramos tablillas de arcilla que cuentan las desventuras de zorros astutos o elefantes arrogantes. Sin embargo, la lección moral no sería añadida hasta la época clásica. En este sentido, tenemos la “Fábula del Ruiseñor”, que es la primera que conocemos y se la debemos a Hesíodo, autor del siglo VII antes de Cristo. En ella, ya podemos encontrar una reflexión final sobre la justicia.

Cuentos

La palabra cuento proviene del latín compŭtus, que significa “cuenta”. Se trata de una narración breve que habla sobre acontecimientos reales o imaginarios, con argumentos y personajes bastante sencillos y un final que en la mayoría de los casos es muy impactante.

Los primeros cuentos fueron transmitidos oralmente hace miles de años. Aunque es imposible precisar cuándo comenzaron, se piensa que son anteriores a la propia escritura, así que no es de extrañar que nuestros antepasados de la prehistoria ya contaran estas historias alrededor de una hoguera.

Al estar ligados a los albores de la humanidad, los cuentos siempre han ido de lo mano de lo fantástico, lo maravilloso y lo peculiar. Fueron los primeros intentos de explicar el origen de las cosas de una forma primitiva y, por tanto, muy ajena a la razón.

Los primeros cuentos escritos aparecen en el Antiguo Egipto, como el Texto de las Pirámides o el Libro de los Muertos. Posteriormente, en la Biblia podemos encontrar el relato de Caín y Abel, que también tiene la estructura típica de este género.

Y desde entonces a la actualidad, donde podemos encontrar los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer, en el siglo XIII, los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving, en el siglo XIX o los hermanos Grimm autores de clásicos como El gato con botas, La bella durmiente, Pulgarcito, Caperucita roja o Blancanieves.