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Mitología Maya

La mitología maya habla de las creencias y dioses de esta civilización precolombina, que se originó en el tercer milenio de la era pasada. La mayoría de los libros sagrados fueron quemados con la llegada de los conquistadores españoles, pero algunos como el Popol Vuh consiguieron salvarse. En sus páginas, podemos ver los relatos de la creación del hombre y las aventura de los Dioses Gemelos.

La creación del mundo

En la mitología maya, el mundo fue creado a partir de la nada por la mera voluntad de los dioses. Al principio estaba cubierto de agua, hasta que Tepeu y Gucumatz hicieron emerger las tierras, poblándolas con plantas y animales. Pero no estaban del todo contentos con su obra, ya que estos seres no conocían el lenguaje y por tanto no podían alabarles. Necesitaban algo más inteligente que los animales y decidieron crear al hombre.

Los primeros hombres fueron fabricados de barro, pero eran muy débiles, apenas se sostenían en pie y se deshacían cuando llovía. Para colmo, tampoco podían hablar, así que fueron desechados. En el segundo intento se utilizó la madera como materia prima y, al principio, todo parecía ir bien. El ser humano se reprodujo y se extendió por los jóvenes continentes. Conocían el lenguaje, pero nunca alabaron a los dioses que los habían creado.

¿Qué hicieron los dioses para deshacerse de estos segundos hombres? Pues lo mismo que vamos a ver en otras mitologías y religiones, desde la sumeria hasta el cristianismo: mandaron un diluvio universal. Durante días, oscuras nubes cubrieron los cielos y vomitaron incesantes lluvias que anegaron el mundo conocido. Todos los hombres desaparecieron y solo quedó su descendencia: los simios.

Finalmente, Tepeu y Gucumatz consiguieron lo que estaban buscando. Usaron madera para crear los huesos del hombre, pero añadieron maíz blanco para moldear la carne y maíz rojo para la sangre. Los primeros 4 hombres completos, Balam-Quitzé, Balam Agab, Mahu-cutah e Iqi –Balam, fueron presentados ante el resto de dioses. Recordaban su origen y mostraron respeto, siendo aleccionados por el panteón maya para instruir a las generaciones venideras.

Pero los dioses temían que tal grado de perfección les causara problemas en el futuro, ya que este conocimiento sagrado podría usarse contra ellos. Por este motivo, provocaron una niebla que ahogó parte de la sabiduría de los 4 hombres recién creados. A continuación, llevaron a cabo la ardua tarea de fabricar miles más de ellos, que nunca tendrían la capacidad de llegar a la verdad absoluta de las cosas.

Los Dioses Gemelos

Además de la creación del mundo y el hombre, la saga de los Dioses Gemelos conforma el segundo pilar que sustenta toda la mitología maya. En esta cultura, se consideraba el nacimiento de gemelos como un evento revestido de carácter mágico, donde los hermanos acabarían convirtiéndose en héroes o villanos.

Por esta razón, era habitual sacrificar a uno de los hijos para evitar este tipo de problemas. Teniendo en cuenta esto, cuando Xpiyacoc y Xmucané engendraron gemelos y su primogénito Hun también tuvo otros dos, los llamados Hunahpú, el destino se cernió sobre ellos.

La familia vivía junta y solía participar en juegos de pelota, una actividad reservada a los dioses. Pero sin saberlo, lo hacían en un campo que estaba justo encima del Xibalbá, el reino de los muertos. Hartos de los gritos que los perturbaban, los señores de este mundo de ultratumba trazaron su terrible venganza.

Decidieron que los gemelos Hunahpú debían morir y para ello retaron a la familia a un juego de pelota en el Xibalbá. Pero por el camino les tendieron una trampa, se perdieron y acabaron siendo asesinados. La cabeza de Hun Hunahpú fue colgada de un árbol que nacía y moría constantemente y del que brotan calabazas.

El nacimiento de los dioses gemelos

Los años pasaron en el reino de Xibalbá, hasta que una dama llamada Xquic se detuvo junto al árbol y la cabeza de Hun Hunahpú le escupió. De esta forma, la dejó embarazada de otros nuevos gemelos: Hunahpú e Ixbalanqué, fruto de la unión entre el mundo de los vivos y de los muertos.

Sus hermanastros los esclavizaron, obligándoles a cazar mientras ellos bebían y cantaban. Finalmente, hartos de esta situación, Hunahpú e Ixbalanqué los persuadieron para subir a un árbol. Con sus poderes mágicos, alargaron el tronco hasta elevarlo en el cielo y ante las súplicas de ellos, decidieron ayudarlos.

Ataos los taparrabos a las cinturas, pero dejad sin anudar el extremo más largo”. Accedieron. Y, de esta forma, los gemelos transformaron a sus hermanastros en monos, quienes pudieron por si mismos bajar sin problemas del árbol.

El ascenso al panteón maya

A partir de entonces, los gemelos vivieron incontables aventuras, que les llevaron a enfrentarse a criaturas míticas como el pájaro gigante Vucub Caquix. El punto final de sus relatos es la venganza contra los señores de Xibalbá, donde hacen gala de sus poderes regenerativos y su capacidad para volver de la muerte, ya que ellos también eran parte de este reino.

Decidieron aceptar el mismo reto que sus antepasados y viajar al mundo de los muertos, donde superaron incontables penurias hasta derrotar a sus pérfidos gobernantes. Sin embargo, respetaron la vida de sus ciudadanos, siempre que renunciaran a sus poderes oscuros. Desde ese mismo momento, los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué ascendieron a la categoría de dioses, convirtiéndose en el Sol y la Luna respectivamente e iluminando al ser humano hasta nuestros días.

Dioses de la mitología maya

El panteón maya está encabezado por los 3 dioses creadores. Huracán, que en el idioma yucateco significa “cojo”, es el dios del viento y el fuego. Fue el causante de la Gran Inundación cuando decidieron eliminar a los segundos hombres. Y también ayudó a crear la humanidad durante el tercer intento, transformándose finalmente en la constelación de Orión.

Gucumatz, también conocido como Kukulkán, se traduce como “la serpiente emplumada”. Es la divinidad de las tempestades, que creó la vida a través del agua y enseñó a los hombres a dar sus primeros pasos. Algunos autores piensan que se trata del mismo dios Quetzalcóatl, presente en la mitología azteca.

Y finalmente, tenemos a Tepeu, dios del cielo que destaca por su sabiduría. Al igual que Gucumatz, estuvo presente en los tres intentos de creación del hombre, hasta que finalmente consiguió un ser con alma que pudiera adorarles y preservar sus tradiciones. Les ordenó que extrajeran piedras para levantar grandes templos y tallaran gemas para crear las ofrendas más fascinantes.

Otros dioses mayas

  • Zamná
  • Yaluk
  • Balam Quitzé
  • Coyopa
  • Ah Kumix Uinicob
  • Ah Mucen Cab
  • Cabrakán
  • Hun-Camé
  • Hunahpú
  • Ixbalanqué
  • Ixmukané
  • Kinich Kakmó
  • Los Dioses Gemelos
  • Mulzencab
  • Panteón maya
  • Rilaj Maam
  • Señores de Xibalbá
  • Vucub-Camé
  • Xiquiripat
  • Zipacná

Criaturas de la mitología maya

La mitología maya está llena de criaturas terribles que solían custodiar los lugares sagrados, desde gigantes que se alimentaban de seres humanos hasta pequeños duendes o Alluxes que vivían en el interior de los bosques. Che Uinic pertenecía a esta raza de humanoides colosales, tenía los pies invertidos y por tanto tenía que dormir recostado en los árboles.

Dtundtuncan es representado como un pájaro de plumas negras sin ojos, cuya presencia significaba un presagio de muerte. Ek Chapat era un ciempiés enorme con siete cabezas humanas que obligaba a los viajeros a resolver un acertijo para proseguir su camino. En caso contrario, los devoraba.

  • Ah Patnar Uinicob
  • Xecotcovach

Úukum Soots’ es la descendencia del dios Camazotz y el más poderoso de los vampiros maya. Regenera sus extremidades, es inmune al fuego y puede incluso sobrevivir a plena luz del día, por lo que es prácticamente imposible de matar. Y finalmente mencionaremos a Kakasbal, demonio que podía adoptar cualquier forma y se introducía dentro de la mente de los hombres para robarles el alma.