Saltar al contenido

Mitología Inca

La mitología inca está formada por un sistema de creencias basadas en la armonía con la naturaleza, que hunde su raíz en épocas anteriores a este imperio. El Sol es el dios principal y el elemento más importante, en torno al cual se articula un complejo entramado de rituales y otras entidades menores.

El pueblo inca era profundamente religioso y sus deberes para con los dioses eran igual de importantes que pagar tributos o cumplir con el resto de sus obligaciones materiales. Su mundo se dividía entre Hanan Pacha, el reino de arriba, Kay Pacha, el reino de aquí y Uku Pacha, que sería el inframundo o reino de abajo. Todo ello estrechamente relacionado con la concepción étnica de este imperio.

La creación del mundo

Viracocha creó un mundo en el que no existía la luz y lo pobló con una raza de gigantes. Pero estos seres enormes eran desobedientes e irrespetuosos, por lo que envió un diluvio universal para matarlos. La faz de la tierra cambió por completo y la pobló con la nueva raza de los hombres, que tenían un tamaño similar al del propio dios. Como vemos, no deja de ser curioso que este mismo concepto de diluvio universal esté presente en culturas que jamás tuvieron contacto entre sí.

Pero como no podían ver, tampoco podían apreciar la magnitud de la obra de Viracocha, así que éste decidió crear el Sol, la luna y las estrellas para iluminar el mundo. Y también lo llenó de animales y plantas. Finalmente, mandó a un enviado llamado Viracochan con la misión de enseñar a los seres humanos a vivir en paz y armonía.

Aunque les enseñó a cultivar, mostrándoles las leyes y artes como la medicina, los hombres se rieron de Viracochan porque vestía solo con andrajos. Preso de furia, los convirtió en piedra y los que intentaron escapar murieron por la lava de un volcán. De esta forma, los 3 únicos hombres supervivientes entendieron que estaban ante un ser que merecía obediencia y respeto.

Finalmente, Viracochan viajó durante kilómetros hasta dar con un valle muy hermoso al que decidió llamar Cuzco. Allí creó a un hombre, Alcaviza, y proclamó que después de él llegarían los incas, pueblo que debía ser respetado. Habló sobre los hechos que habrían de venir en el futuro y finalmente se marchó mar adentro caminando sobre las aguas.

Los dioses incas

Para los incas, los ríos, lagos, montañas, viento y demás manifestaciones de la naturaleza eran dioses. Pero esta divinidad no tenía un carácter personal, sino que equivalía al mismo universo. Aunque el panteón incaico varía a lo largo de los siglos, los tres dioses principales fueron Viracocha, el creador del mundo, Pachamama, la tierra, y el dios Sol, Inti.

Inti es el dios que legitima el Imperio Inca y aunque existen numerosas versiones de su origen, la más aceptada indica que desciende de Viracocha, el dios creador de la civilización. Tanta importancia tenía, que el fundador Manco Capac se hizo llamar hijo e instrumento del Sol.

La madre tierra o Pachamama es una de las divinidades más reverenciadas por los pueblos andinos. Simboliza la fertilidad y bendice las cosechas de los hombres para que sean abundantes. De esta entidad surgieron otras diosas como Mama Quilla, la Luna guardiana de las mujeres, Mama Sara, dadora de alimentos o Mama Cocha, señora del mar.

El más importante de los dioses incas es Apu Kon Titi Viracocha, el maestro del mundo y creador de todas las cosas que existen. Fue la primera divinidad a la que rezaron los preincaicos y, al igual que otros dioses, era una entidad nómada que apareció de las aguas.

Viracocha creó el cielo, la tierra, la luna o las estrellas. Tenía un compañero, el pájaro Inti, que tenía poderes mágicos y era capaz de adivinar el futuro. Con sus plumas se confeccionaba el mascaypacha o corona del emperador. Este dios es representado portando dos varas o warakas, que son unas hondas andinas de gran tamaño. Su culto estaba reservado a la nobleza, sacerdotes, gremios y militares, mientras que el pueblo llano rendía veneración a otras deidades menores.

Criaturas mitológicas Incas

Las criaturas de la mitología inca están dotadas de un poder sobrenatural y representan a las propias fuerzas de la naturaleza. Entre ellas, se encuentra Amaru, un ser monstruoso con cuerpo de serpiente, cabeza de camello, garras de león, alas y cola de pez que vive en ríos y lagos. O Apallimay, una entidad que adopta el aspecto de un bebe inofensivo para atraer a los viajeros en los caminos y alimentarse con su energía vital, siendo una especie de vampiro espiritual.

La Jarjacha es el espíritu de un hombre que ha cometido incesto o ha sido infiel. Adopta formas terribles para aterrorizar a sus víctimas, siendo la más habitual la de varias cabezas envueltas en llamas. Estos espíritus pueden surgir de una persona viva que esté dormida y tienen poderes hipnóticos.

El Pishtaco es una criatura solitaria y maligna que se deleita con el sufrimiento de los seres vivos. Suelen castigar a los que han cometido crímenes o simplemente a aquellos que caminan de noche. Y acabamos con el Supay, que es un demonio protector del inframundo. Tiene cuernos, cola y patas de cabra, huele a azufre y engaña a los mortales para quitarles el alma. Sus atributos son exactamente iguales que los que podemos encontrar en la religión cristiana.