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Mitología Egipcia

Mitologia Egipcia

La mitología egipcia formó el conjunto de creencias de este pueblo hasta la llegada del cristianismo, en un periodo que abarcó más de 4000 años. Todos los aspectos de la vida estaban relacionados con la divinidad, que era garante del orden en la tierra y el equilibrio cósmico.

Índice

La reencarnación

La religión egipcia influenció y fue influenciada por el resto de culturas orientales, ya que la ubicación de Alejandría en la Ruta de la Seda la convertía en un punto neurálgico del comercio y la transmisión de ideas. Pero si hay algo característico de esta mitología es su concepto de vida después de la muerte mediante la reencarnación, así como una serie de dioses benevolentes personificados en la figura del faraón. Y es que la religión egipcia, al igual que la romana y otras de su época, fue una religión imperial.

De esta forma, el alma del faraón podría escapar de la muerte si su cuerpo era embalsamado siguiendo unos rituales concretos. Le acompañarían en el más allá todo su séquito y riquezas, para que así tuviera compañía y lujos propios de su clase. La momificación es sin duda uno de los elementos más atractivos del mundo egipcio, aunque no es exclusivo de éste.

La creación del mundo

Existen distintas versiones de la creación del mundo en la religión egipcia, así que a continuación vamos a hablar del mito de Heliópolis, que es el más extendido. Al principio solo había tinieblas y aguas turbias, un océano infinito y primigenio que se conocía como Nun. No existían los dioses, el cielo o la tierra, la vida o la muerte. Solo un caos informe en el que se encontraba disperso el espíritu del mundo.

Poco a poco, este espíritu fue tomando consciencia y acabó convirtiéndose en Ra, el dios del Sol. Estaba muy solo, así que con su aliento creó a Shu (el viento) y con su saliva a Tefnut (la humedad). Les ordenó que morasen al otro extremo de Nun e hizo emerger la tierra seca, a la que llamó Egipto, y el Rio Nilo, que garantizaría su supervivencia.

A continuación, Ra creó la vida vegetal y animal para poblar Egipto, al tiempo que Shu y Nefnut engendraban a Geb y Nut, dioses de la tierra y el cielo que copulaban continuamente. Pero Shu estaba muy celoso de esta relación, así que decidió separar el cielo de la tierra con sus propios hombros.

Geb y Nut no sabían que había pasado, así que enviaron a uno de sus ojos para buscar a Shu y Nefnut. Pero cuando regresó, vio que otro ojo había ocupado su lugar. Desolado, el primero comenzó a llorar hasta que Amon Ra se apiadó de él y lo colocó en su frente, creando de esta manera el Sol.

Amon Ra recorre el cielo sobre una barca iluminando la tierra hasta llegar al Duat o Infierno, cuyas 12 puertas debe atravesar durante la noche. Al día siguiente se regenera y sigue su eterno viaje para mantener el orden cósmico. Y así comienza un ciclo de vida y muerte, de transformación y reencarnación tan característico de la mentalidad egipcia.

Los dioses egipcios

El panteón egipcio es desproporcionadamente enorme y poco homogéneo, ya que dependiendo de la época o la región, podemos encontrarnos deidades totalmente distintas. Además, estos dioses ganaban o perdían prestigio, adoptaban los rasgos unos de otros, cambiaban, se sincretizaban con otras culturas… Por ejemplo, Ra y Atón se transformaron en Atón-Ra, para posteriormente ser asimilados por Horus como Ra-Horajti.

La triada de dioses egipcios que más perduró en el tiempo fue la de Osiris, Isis y Horus, que coincidió con la etapa helenística. Incluso en esta época, Osiris sigue siendo un aspecto de Horus, tendencia que con el paso del tiempo llevó a los egipcios a coquetear con el monoteísmo. No era algo nuevo, el propio Akenatón ya lo había intentado en el siglo XIV antes de nuestra era, con la imposición del Culto al Sol.

Anubis es el dios del inframundo, representado con cabeza de chacal. Su función principal era velar por el correcto embalsamamiento de los difuntos y su paso al más allá, donde serían sometidos al Juicio de los Muertos poniendo sus actos buenos y malos en una balanza.

Horus es el dios del cielo que ve a través del sol y la luna, una de las divinidades más antiguas del panteón egipcio y también de las más veneradas. Puede presentarse con forma de hombre con cabeza de halcón o bien bajo el aspecto de un niño que se chupa el pulgar.

Isis es la hija de Geb y Nut, los dioses de la tierra y el cielo. Sanadora de enfermedades y protectora de las mujeres, a las que enseñó a hilar, moler el grano y les dio el concepto de familia y matrimonio. Isis es hermana y esposa de Horus, la madre del sol y las estrellas.

Osiris es el nombre helénico del dios Usir, que simboliza la fertilidad y la regeneración del Nilo, un elemento esencial para el desarrollo de la civilización egipcia. Su poder es la resurrección, la agricultura y personifica al mismo sol, la vida y la muerte.

Otros dioses

  • Renenutet
  • Menhit
  • Meretseger
  • Pajet
  • Apedemak
  • Harpócrates
  • Reshef
  • Mnevis
  • Renpet
  • Usert
  • Mandulis
  • Nehebkau
  • Tatenen
  • Nepit
  • Dedun
  • Nemty
  • Sopdu

Criaturas de la mitología egipcia

Al igual que los dioses, las criaturas de los relatos egipcios son muy variadas y numerosas. Podemos destacar a la Esfinge, un ser con cabeza humana y cuerpo de león que simboliza la fuerza, el poder de los faraones y la vida después de la muerte. También tenemos a Amenait, una entidad terrible y feroz con cuerpo de hipopótamo, cabeza de cocodrilo, garras de león y cola de reptil que moraba en el Nilo.

O a Apofis, una serpiente gigantesca que protege una de las 12 puertas del infierno que Amon Ra debe cruzar cada noche, en un intento eterno de desestabilizar el orden cósmico. Y no podemos dejar de hablar de Bennu, un ave que se asemeja en gran medida al Fénix griego y que nació tras el estallido del corazón de Osiris.

Por su parte, el Serpopardo es una bestia que mezcla atributos de serpiente y leopardo, con cabeza de felino y cuerpo que combina ambos rasgos. Y acabamos con el Aha, un genio amable que protege a las mujeres embarazadas y los recién nacidos. Es representado con aspecto de pigmeo sujetando una gacela o estrangulando dos serpientes con sus manos.

En esta oportunidad, se hablará de la Mitología Egipcia. Una cultura que ha sido resaltante gracias a sus majestuosas figuras y sus representaciones arquitectónicas peculiares.

Otras criaturas

  • Hieracoesfinge
  • Androesfinges
  • Serpopardo

Muchas manifestaciones culturales pueden permanecer a lo largo del tiempo. Y es que estas, son la creación de las costumbres y religiones que caracterizan a un país determinado.

Cada una varía según la zona en la que reside. Depende de las condiciones y pensamientos que los individuos de aquel tiempo, implantaron sus propios fines.

¿En qué consiste la Mitología Egipcia?

La mitología egipcia es el estudio de las creencias que se registraron en la historia del Antiguo Egipto. De este, parten diversas formas específicas sobre cómo era la religión en aquel entonces.

Luego de la imposición que tuvo el cristianismo, estas evidencias se han ido perdiendo. Sin embargo, su historia va más allá de una simple religión.

Cabe destacar que esta cultura tiene más de tres mil años. Donde en muchos de sus artículos y escrituras, se pueden ver reflejados la cantidad de dioses y entidades celestiales a las que se les hacían culto.

Puede decirse que la Mitología Egipcia, no tiene ningún parecido con la mitología romana o griega. Esto se debe a que sus dioses, eran producto de la representación humana; en combinación con partes de animales.

¿Cuál la finalidad de su historia?

Algunas de las deidades de la Mitología Egipcia

La historia de la Mitología Egipcia está registrada en las escrituras en dos fases. Es decir, es una explicación del «por qué» de su religión.

Todo comenzó durante la época predinástica. Donde varios sucesos naturales dieron un significado a la acción o función de cada divinidad, con representación humanoide y animal.

Se tiene como muestra principal al dios del cielo «Horus, el elevado». Con cuerpo humanoide y cabeza de halcón. Seguidamente se encuentra Anubis, quien es el chacal o perro del desierto, y es el guardián de la Necrópolis. Luego se encuentra el cocodrilo del Niño, quien es considerado un dios temible que se venera en la religión El Fayum.

Para darle un sentido más completo a la historia, se le atribuyó relaciones familiares y pasiones cotidianas. Estas lograban categorizar cada una de las divinidades que complementan la Mitología Egipcia.

La historia se divide en dos porque las dos tierras (el Alto y Bajo Egipto), eran regidos por deidades distintas que ejemplificaban figuras diversas.

Hay quienes dicen que muchas de estas figuras divinas tenían un cierto parecido y una función similar. Es por ello, que sus imágenes tienden a ser semejantes, pero al mismo tiempo cumplen un papel individual.

Si se registra la historia específica de cada provincia, se podría definir el onjetivo de las divinidades. Por ejemplo: en el caso de la ciudad de Heliópolis, se adoraba a Ra, en Tejas a Amón, en Menfis a Ptah y Hathor, etcétera.

Los sacerdotes de la época se organizaron en los templos principales. Esto para lograr enlazar cada historia, que permitiría sistematizar lateología respetada por las provincias. En sus textos sagrados, se pueden evidenciar las respuestas sobre a muchos misterios que sólo el Nilo logra esconder.

Múltiples historias

Mitología Egipcia
Múltiples historias en la Mitología Egipcia

Mencionar una sola historia que comprenda a la Mitología Egipcia, sería una forma de reducir las creencias de los otros pueblos dado que no poseen la misma.

Por ello, se pueden ejemplificar varias versiones que dan una explicación sobre los sucesos que acontecieron durante esa época. Así como a quienes se les pedía clemencia, para no caer en desgracia.

Sólo algunas imágenes han sido expuestas ante los ojos de distintos continentes. Entre ellos se tiene la figura de la Esfinge Egipcia, los dioses, los jeroglíficos, los mitos, etc.

Claro está, sin dejar de lado aquellos reyes significativos. A quienes se les da cierto crédito por haber impuesto su propia religión, donde se les permitía gobernar y llevar de forma «fluida» a su civilización.

La Mitología Egipcia es una cultura digna de admirar y, sobre todo, de conocer.