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Mitología Coreana

La mitología coreana es una colección de relatos transmitidos de generación en generación que nos cuenta cómo se creó el universo y la llegada de los dioses. También nos muestra la aparición de criaturas sobrenaturales y los primeros hombres, todo ello enmarcado en el fuerte carácter chamánico que impregna la cultura coreana, mezclado con pinceladas de budismo y taoísmo.

El Muísmo

La esencia del chamanismo coreano, también llamado Muísmo, permanece intacta en su mitología. A diferencia de otras religiones, tanto hombres como mujeres pueden acceder a este sacerdocio, siendo las primeras las encargadas de pedir para el hogar y los segundos dedicándose a las necesidades externas. El Muísmo permite conectar con la divinidad en los cielos y conseguir la solución a cualquier problema.

La creación del mundo

En el inicio de los tiempos existía el caos. El dios Miruk separó el cielo de la tierra con ayuda de dos enormes pilares de bronce situados en cada ángulo del mundo. Posteriormente, creó el sol, la luna y las estrellas, una tarea que lo dejó exhausto. Miruk decidió alimentarse con arroz para recuperarse, pero le hacía falta fuego para cocerlo. Preguntó a varios animales hasta que finalmente un pequeño ratón le enseñó a hacerlo con un hierro y un trozo de cuarzo.

La creación del hombre

Con el conocimiento del fuego recién adquirido, el dios creador pensó que era el momento adecuado para la llegada de nuestra especie. Dispuso de dos bandejas, una de oro para los hombres y otra de plata para las mujeres y comenzó a crear a los primeros seres humanos. Pero durante todo este tiempo, su rival Sokka no dejó de combatirlo y boicotear sus esfuerzos, hasta que Miruk se enfadó tanto que decidió abandonar el universo. Fue entonces cuando el hombre se volvió supersticioso y deshonesto.

Dangun: primer monarca de Corea

La creación de la nación coreana es otro de los puntos esenciales en su mitología. La figura más importante es Dangun, monarca que fundó la mítica Gojoseon hace más de cuatro mil años, considerada el primer reino de Corea. El relato de este gobernante está ampliamente registrado en el Samguk Yusa, libro del siglo XIII que narra las aventuras del “Nieto del Cielo”.

El abuelo de Dangun era Hwanin, Dios del Cielo, quien tuvo un hijo llamado Hwanung. Aunque disfrutaba de una vida llena de comodidades y maravillas, Hwanung anhelaba vivir en la tierra firme, rodeado de ríos y montañas. Por lo tanto, junto a 3000 seguidores bajó de los cielos y fundó Shinshi o “la Ciudad de Dios”.

El nacimiento de Dangun

Un día, un oso y un tigre aparecieron delante de Hwanung y le pidieron que los transformase en seres humanos. El dios accedió tras mucho meditar y les dijo que permanecieran cien días encerrados en una cueva, alimentándose tan solo con un manojo de artemisa y dientes de ajo. El tigre abandonó a las pocas semanas, pero el oso aguantó y se convirtió en mujer.

Ungnyeo (mujer oso) estaba muy agradecida, pero a la vez se sentía muy sola. Por ello, rezó delante del Árbol Divino para que le diera un hijo. Hwanung escuchó sus súplicas y decidió tomarla como esposa, de cuya unión nació un hijo llamado Dangun. De esta forma, la fundación de la propia Corea y su linaje dinástico serían llevados a cabo por la voluntad de los dioses.

Hwanung fue quien enseñó a los hombres a cultivar la tierra y domesticar los animales. También les proporcionó leyes y los instruyó en diversas artes, como la medicina. Por su parte, Dangun les mostró los secretos de la acupuntura y desarrolló el trabajo iniciado por su padre.

Dioses de la mitología coreana

Los dioses de la mitología coreana se dividen en varias categorías. Tenemos aquellos que representan características de la naturaleza y se encargan de gobernar las aguas, el viento, el sol o las montañas. El principal es Cheonsin, que en los relatos contenidos en Los Tres Mandatos se presenta como una deidad venerado por los habitantes de Corea, al que se le realizaban numerosos rituales y ofrendas.

También encontramos a los dioses con figura humana, que en su origen eran gobernantes de época mítica que obtuvieron la divinidad debido a sus grandes obras. Son los protectores de los seres humanos, mitigando su dolor y guiándolos en sus decisiones. O los dioses de los muertos, que acompañan a aquellos que han iniciado su viaje a la otra vida.

Hay que tener en cuenta que los dioses de esta mitología no tienen una jerarquía claramente establecida, por lo que es complicado determinar cuáles son los que están por encima de otros. Sin embargo, la creencia popular presupone que los dioses de la naturaleza son los más poderosos.

Tarhe Sok es uno de los dioses más peculiares en la mitología coreana y nació a partir de un huevo. Por ello, su madre adoptiva lo llamó  “garza del huevo”, ya que al encontrarlo estaba rodeado de estas aves. Se considera el rey fundador de la ciudad de Silla y dios de la montaña Tong.

Criaturas de la mitología coreana

Los seres mitológicos contenidos en los relatos míticos de Corea están bastante influenciados por las creencias orientales de los países vecinos. Es el caso del Jangseung, o protector de la aldea, que se representan con tótems de madera que marcan los límites del territorio. Proporcionan prosperidad y mantienen a raya a los malos espíritus.

También tenemos al Dokkaebi, una criatura mitad demonio mitad troll, que en la cultura coreana se describen como seres afables y juguetones que pueden hacerse invisibles. De vez en cuando gastan bromas o realizan pequeños hurtos, pero suelen ayudar a las personas que demuestran tener un buen corazón.

O el Gumiho, representado como un zorro de nueve colas que podía vivir más de 1000 años y que también se encuentra en las mitologías chinas o japonesas. Por su parte, el Haechi tiene cuerpo de perro y león, escamas de pez y un cascabel en el cuello. Se trata de una entidad asociada a la riqueza que se alimenta de fuego, por lo que sus estatuillas se colocaban en los hogares para prevenir los incendios.

Los dragones coreanos

Al igual que otros relatos orientales, los dragones tienen una enorme importancia en el folclore de Corea. Se trata de seres benevolentes muy similares a los que vimos en la mitología china, vinculados con el agua y la agricultura. Nada que ver con sus primos europeos, que lanzaban fuego y eran seres destructivos.

Los dragones habitaban en los océanos o profundas lagunas dentro de una montaña, eran capaces de hablar y comprendían las emociones humanas. En ocasiones, son representados portando un orbe (yeouiju) en sus garras o boca, que proporciona la habilidad de crear con la mera voluntad. Y acabamos con la cocatriz o gye-lyong (pollo dragón), una bestia que tira de los carros de los héroes y que aparece en los relatos de la fundación de Gyeryong.