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Mitología Celta

Hablar de mitología celta significa hablar de la religión de los druidas, un conjunto de creencias que se transmitían de forma oral de generación en generación. Así, encontramos un mundo dividido entre el plano material y el espiritual, siendo este último un reino que no conoce hambre, dolor o infelicidad. Los druidas se comunicaban con sus muertos para buscar consejo y también asegurarse su protección, guiando a estos pueblos hasta la llegada del cristianismo.

La creación del mundo

Al principio de los tiempos, Dios pronunció su nombre y dio lugar a la primera sustancia conocida como Manred, formada por partículas muy pequeñas e indivisibles. El Manred era a su vez Dios y parte de Dios, por lo que tenía la capacidad de crear vida.

El primer ser humano que llegó a Irlanda fue Partholan, junto a su reina y sirvientes. Provenían del oeste, del reino de los muertos, pero al poco de instalarse tuvieron que hacer frente a los Fomorianos. Acabaron siendo derrotados.

Estos seres violentos y malignos provocaron la Gran Peste y gobernaron tiránicamente a los descendientes de Partholan hasta la llegada del pueblo de Dana, hija del dios Dagda, que venía de los cielos. Portando la Piedra del Destino, la Espada Invencible de Lugh, la Lanza Mágica de Finias y el Caldero de los Dagda, finalmente hicieron frente a los Fomorianos en una batalla épica que acabó con estas criaturas para siempre.

Dioses de la mitología celta

Los celtas estuvieron en contacto con los galos y los romanos, por lo que sus dioses acabaron adoptando atributos de las deidades vecinas. No obstante, sí que se percibe en ellos un marcado acento por los atributos de la naturaleza, característica que predomina en el panteón celta. Sería imposible enumerarlos a todos, ya que se dividen entre dioses continentales e irlandeses y su número sobrepasa los 300.

Sucellus es el gobernante de los dioses y porta un enorme martillo de dos manos. Se relaciona con la riqueza, la fertilidad y la llegada de la primavera. Taranis es el Dios del Trueno, al igual que Thor en la mitología nórdica, y cruza los cielos montado en un carro. Por su parte, Dea Dama es la diosa madre. Representa la fertilidad, juventud y muerte, considerándose en sí misma como una triada de dioses.

Dagda es el dios de la magia y la sabiduría. De carácter tenaz, es tanto dador como destructor de vida. Lugh se encarga del sol y la luz, mientras que Morrigan es la señora de la guerra, capaz de cambiar de forma humana a animal a voluntad. Epona es la protectora de los caballos, Belenus el dios del fuego y finalmente tenemos a Cernunnos, dios de la virilidad y la lujuria, que nos recuerda mucho al dios Pan griego o a los faunos romanos.

Criaturas de la mitología celta

La mitología celta cuenta con una enorme variedad de seres y criaturas que protagonizan distintas historias. Algunas son benevolentes y otras aterradores, pero poseen poderes que están muy lejos del alcance del hombre.

Addanc es una criatura que mora en las profundidades marinas, con aspecto similar a una serpiente, aunque también podemos encontrarla representada como cocodrilo o castor. Su comportamiento es impredecible y algunos expertos señalan que se trata del antecedente del Monstruo de Lago Ness.

Fachen solo tiene una pierna, un brazo, un ojo… y así con todos los atributos de su cuerpo. Con una boca enorme, se dice que es tan horrible que los mortales mueren al mirarlo. Y también tenemos a Fuath, que en la lengua gaélica significa desprecio, un ser cubierto de espeso pelo amarillo, sin nariz y con cola de púas. Es casi invencible, pero la luz del sol lo mata en cuestión de segundos.

Y finalmente mencionaremos a Dullahan, que lleva su propia cabeza bajo el brazo mientras aterroriza a los hombres con sus ojos envueltos en llama. Podría considerarse como el emisario de la muerte en la religión celta, que vaga de noche para sentenciar a aquellos incautos que se crucen en su camino.

Hadas y duendes

Pero si algo caracteriza el foclore celta, son sin duda las hadas y los duendes, criaturas de naturaleza sobrenatural que tenían una enorme importancia en la sociedad de la época. Capaces de todo lo mejor y lo peor debido a su naturaleza traviesa, era imprescindible no molestarlos para evitar su ira. Era común reservar parte de la cosecha para ellos y dejarles regalos, costumbre que perduró incluso con la llegada del cristianismo a Irlanda.

Las hadas y los duendes guardaban grandes tesoros materiales, que despertaban el interés de muchos hombres imprudentes. Según las creencias, si alguien era capaz de atrapar a un duende, éste no tendría más remedio que compartir sus riquezas para escapar. Sin embargo, la mayoría acababa descubriendo que engañar a estos seres no era una tarea sencilla.

Las hadas se dividen en buenas y malas. Del primer tipo tenemos las hadas grises, pequeñas damiselas protectoras de los hombres que acuden cuando se realiza una ofrenda, generalmente una manzana. O las Gwragged Annwn o señoras del lago, ondinas de largos cabellos que otorgaban fertilidad y curación a quienes solicitaban sus favores.

En cuanto a las hadas malvadas, tenemos las Gwrach de terribles dientes oscuros y largas extremidades. Lanzan terribles aullidos y molestan a los caminantes, tarea a las que también se entregan los Mab, de piel verde, pelo rojo y orejas puntiagudas.

Mitología celta gallega

Galicia es una región española que está situada en el noroeste peninsular. Desde el origen de los tiempos, numerosos pueblos han convivido en ella, siendo los más importantes los celtas, los romanos y los bárbaros cristianos. La cultura gallega es el producto de tal sincretismo y posee leyendas muy bellas que enlazan con estos antepasados.

Breogán fue el último rey celta de Galicia antes de la llegada de los romanos y se le atribuye la construcción de la ciudad de Brigantia (posiblemente la actual Coruña o Betanzos). Allí, levantó una torre tan inmensa que su hijo Ith pudo ver Irlanda en la distancia, soñando desde ese momento en llegar a ella. Sin embargo, fue asesinado, por lo que su sobrino Mil finalmente navegó hasta Irlanda para conquistarla y cobrarse venganza.

Mitología celta y fiesta de Halloween

¿Qué tiene que ver la mitología celta con la fiesta de Halloween? Pues que esta celebración tiene su origen en la festividad del Samhain, que cada año se celebra la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre. Marca el fin del verano y da la bienvenida al año nuevo celta, ritos que aun hoy en día perviven en algunas comunidades neopaganas como la Wicca.