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Mama Sara, Madre del Maíz

La Diosa del Maíz
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Durante muchos años, la cultura de los Incas consideró al maíz como una planta muy sagrada gracias al significado que posee dentro de la salud y la religión, favoreciendo en ambos aspectos a quien lo utilice. Es por esa razón que, dentro de la mitología Inca podemos encontrar a Mama Sara.

Esta es una Diosa cuyo nombre en quechua, uno de los principales idiomas hablados en los Andes de Sudamérica, significa Madre del Maíz y se consideraba como la Diosa de este grano tan importante. Tomando en cuenta que el maíz es un preciado símbolo dentro de la cultura Inca.

De hecho, Mama Sara era conocida por ser una de las representaciones religiosas de la mitología Inca más importantes. Teniendo a la Madre de la Coca y de la Papa como las más competentes como para estar al nivel de la Diosa del maíz.

A esta deidad también se le llegó a asociar de alguna manera con el árbol de sauce, sin embargo, su principal característica es el maíz. Incluso, para ser venerada, se vestían de muñecas a las plantas de maíz para poder hacer una representación de ella.

El maíz aún se ofrece a los dioses como ofrenda durante las festividades. Por lo que resulta importante cuando se trata de realizar una petición a la Madre de los granos. Para los Incas, la Diosa estaba capacitada para poder escuchar o sentir las veneraciones que hacían en su honor y luego, bendecirlos con mucho maíz.

La diosa de uno de los granos más importantes para cocinar y ofrecer

Mama Sara

Mama Sara era una diosa muy venerada. Gracias a la bendición que aportaba al maíz durante la cosecha, era posible realizar una de las bebidas más consumidas llamada chicha, además de preparar panes para las ceremonias y otras comidas importantes.

Para los pueblos indígenas, la manera en la que se obtenía la chicha mediante la fermentación del maíz, resultaba milagrosa y se mantenía bajo la vigilancia de Mama Sara. Siempre siendo realizada por las mujeres porque ningún hombre tenía permiso.

Según la leyenda, la diosa del maíz había sido una hermosa mujer que sufrió un cambio al convertirse en una planta de maíz por medio del Dios Sol Inti, quien realizó esto con la finalidad de que Mama Sara pudiera evitar su casamiento con un hechicero.

Esa es la razón por la que sólo las doncellas podían tener permiso para cosechar el maíz que representaba a esta deidad. Y si la tocaba un hombre, la cosecha de un futuro quedaría completamente marchita por orden de la Diosa.

La manera en la que es venerada es por medio de una danza de maíz que se daba durante el sexto mes del calendario Inca, que actualmente se conoce como el mes de mayo. Durante la veneración, las mujeres realizan la cosecha y la llevan a su hogar para que se vele por tres noches seguidas.

Y como era muy importante, el maíz recolectado para Mama Sara era puesto en las mejores telas que tuvieran.