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Kinich Ahau, Dios espiritual del sol

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Al igual que en muchas mitologías, la mitología maya se conoce por ser una religión politeísta. Es decir, que posee una gran variedad de dioses a los que adoraban; y de entre los más significantes esta Kinich Ahau dios del sol. Pero este no representaba al sol físico como se conoce hoy en día, era algo más espiritual.

Este también era conocido como el dios G y era una de las representaciones de la triada de Palenque. Patrón de la poesía y la música, los mayas parecían estar muy conectados con este dios; por ser la suprema representación del sol en un linaje llamado Ahaukines.

Era conocido por ser el guía y gobernante de los otros dioses mayas, por lo que tenía distintas tareas. Como encargarse de distribuir de manera justa las tierras en los distintos pueblos en que recae su poder; y la solución de los problemas de los mismos. Hay algunas teorías que aseguran que también representaba al dios de la guerra.

Historia de Kinich ahau

El orígen de Kinich Ahau

El origen de su existencia no se sabe exactamente. Pues no existen datos de que otorguen información suficiente como para decir de donde nació o si tuvo madre o padre. Se dice que su inicio o creación fueron consecuencias de fuerzas de un todo poderoso.

Se considera una advocación de unos de los dioses más imponentes de esta increíble mitología (Itzamná). Incluso se vincula a otro dios llamado Knich Kakmó, aunque algunos aseguran que son totalmente distintos y no deben ser confundidos.

Era un dios muy poderoso, los mayas creían que debía ser adorado más que otros dioses pues de él dependían las buenas cosechas, siendo un símbolo de monarquía y nobleza.

Se dice que el dios cortejaba a la luna, con quien se casó, aunque otros dicen que aquel romance solo era una aventura del dios.

Kinich Ahau también era asociado con distintos animales como el águila, el venado y el jaguar. Esto se debe a que representan actitudes como el poder, la gloria, guerreros dignos de admiración y de ser exaltados de alguna manera.

Etimología del nombre Kinich Ahau

La conformación del nombre del dios del sol, se divide en tres palabras mayas que son Kin (sol), ich (rostro) y ahau (señor).

Aunque hay distintos significados que se le han ido otorgado a estas palabras. Como Kin (energía, dia, luz, sagrado, movimiento), ich (reflejo, cara, espejo) y Ahau (sacerdote, maestro, guía, instructor).

En primer lugar, se le puede traducir al español como señor rostro de sol o el señor del rostro solar. Pero con los otros términos, pueden conformarse distintas expresiones un poco más elaboradas; como “El señor espejo del sol” o “El señor rostro del sol”.

Apariencia del dios solar

Representación de Kinich Ahau

El dios del sol era representado como un hombre de mediana edad. Con una nariz bastante particular, grande y aguileña, ojos bizcos, grandes y cuadrados; sacaba la lengua y tenía dientes incisivos en forma de “T”.

La expresión de burla era bastante evidente en muchas de sus presentaciones. Por tener la lengua hacia afuera, pero aun así se veía muy bien con su gran variedad de prendas de valor color oro; que le hacían ver como un ser místico.

Sin embargo, esta no es la única imagen en la que se tiene a este dios. Pues en algunas otras presentaciones se llega a describir como una persona de físico muy atractivo, fuerte, alto, cabellos tan rubios que parecían un río de oro; y piel tan blanca como la porcelana.

Culto y adoración

Cultura hacia Kinich Ahau

En su tiempo, los templos de este dios eran habitados por sacerdotes, que eran conocidos por un nombre muy similar al del dios: Ah Kin. Este nombre puede ser traducido al español como “los del sol y del tiempo”.

Dicen que tenían la importante tarea de predecir el futuro a aquellos que se acercaban a ellos y lo solicitaban.

El poderoso dios del sol era muy importante para los mayas, por lo que siempre se aseguraban de idolatrar mucho mediante danzas, cultos e incluso sacrificó. Sobre todo, cuando se aproximaba una batalla, decían que todo esto les brindaba protección, bendición y el poder por este dios.

Los mayos creían que la flora, el clima, el tiempo y el espacio, dependían de este dios. Así que el tributo era algo fundamental, sobre todo en tiempo de cosecha; pues de sentirse ofendido podría traer sequía y mala suerte.

Veían el amanecer como una nueva oportunidad, donde el dios representaba no solo la luz; sino la bondad y la vida de todo. Y en la tarde que decidió descender al inframundo se convertía en jaguar.

Hay varias pruebas de que los mayas adoraban con fulgor a este poderoso dios. Algunas de ellas pueden encontrarse en grabados de distintos tipos en cerámica, templos, piedras, etc.

Hoy en día, los mayas que aún quedan, siguen brindándole ciertos tributos al dios. Como respeto a sus antiguas creencias que mantienen firmes a pesar del tiempo.

En la mitología Maya, Kinich Ahau es la representación del sol y la sequía, siendo temido por los pobladores, ya que si este se enojaba causaba perdidas en las cosechas del pueblo.

En aquellos tiempos, el sol era considerado como el que permitía la creación del tiempo, el espacio, la flora y el clima; gracias a esto, la cultura Maya se inclinó cada vez más a adorar a este ser.

Se conocía que, durante las noches se convertía en jaguar, para recorrer la Tierra y recuperar su luz y vida tras cada ciclo. Además, su primer nombre fue Ah Kin.

Origen del Dios Kinich Ahau

¿De dónde proviene la historia de Kinich Ahau?

El Dios Kinich Ahau ha aparecido desde el siglo XVI aproximadamente, en estos momentos, el Dios era considerado como una parte de un Dios Superior, llamado Itzamna.

Durante el periodo clásico de la cultura Maya, se comenzaron a ver cada vez más esculturas de esta deidad, siendo colocadas como adorno en las pirámides.

Muchas veces, el Dios del sol fue representado como un rey o gobernante ancestral. Así mismo, el rey maya era vinculado a la deidad del sol, siendo representado en el momento en el que descendía del cenit.

Además de esto, el Señor del ojo del Sol Kinich Ahau, era relacionado comúnmente con otros dioses, como el Dios D, el Dios Chaac y el Dios jaguar Balam. La relación con el ultimo se basaba en la creencia de que el jaguar era el Sol de Noche, debido a la transformación que tenía también el Dios del Sol para recorrer la Tierra de noche.

En la mitología Maya se cree que Kinich Ahau es hermano del Dios Superior, aquel que creó todo lo que ahora conocemos. Aparte, no hay muchas leyendas que hablen sobre la infancia y madurez del mismo. Se dice que fue creado por “su hermano”.

Como tal, este Dios era el gobernante de los otros Dioses y se encargaba de resolver cualquier problema que aconteciera en su pueblo. Se encargaba también de distribuir las tierras entre su pueblo. Y, como si no fuera poco, también era considerado como el Dios de la Guerra.

En el auge de la cultura Maya, los sacerdotes que se encargaban de los templos de este Dios, poseían el nombre de Ah Kin, que significaba “Los del sol y el tiempo”. Estos sacerdotes profetizaban el futuro de aquel hombre que acudiera a ellos.

Apariencia del Dios del Sol

Representación de Kinich Ahau

Normalmente, Kinich Ahau era visto como un hombre mayor de gran nariz. Que portaba prendas que se asemejaban al sol con su brillo dorado. Era mostrado con su lengua afuera y los ojos bizcos, haciendo alusión a una burla.

Debido a su gran belleza, los pobladores comenzaron a llamarlo “sacerdote del rostro solar”. Lo que hizo que su nombre fuera modificado hasta lo que se conoce ahora. A veces era representado junto a un águila, un venado o un jaguar; ya que estos eran animales de un inmenso poder.

Así mismo, también era visto en forma animal asemejándose a un ave de fuego con plumas brillantes y coloridas; muy similar a las guacamayas. Esta representación era utilizada por este Dios cuando se disponía a comer las ofrendas que los pobladores le entregaban en su honor.

Culto a Kinich Ahau

Religión y culto a Kinich Ahau

Normalmente, Kinich Ahau era venerado por gobernantes, reyes y guerreros. Era idolatrado a través de la danza y el sacrificio; donde este último era bastante peculiar. Ya que se buscaba utilizar la sangre del sacrificio para obtener el poder y la protección del Dios.

Según sus creencias, este ritual tan particular, les garantizaba la bendición que ofrecía el Dios a sus seguidores.

¿Existía realmente este Dios?

Siendo tan antiguo, existe dudas sobre su existencia que podrían llegar a ser muy lógicas; sin embargo, también hay evidencias que prueban su existencia. La primera evidencia son los testimonios y creencias sobre Kinich Ahau.

Existe una escultura realizada en arcilla en el museo de América (Madrid). Esta se encuentra conservada y lleva el nombre de Urna Funeraria Maya Kinich Ahau. También hay varias representaciones del Dios talladas en las pirámides y en las piedras junto a los templos. En el Templo del Sol de Palenque, existe un yacimiento perteneciente a un grupo llamado Kinich Ahau.

Gracias a la existencia de estas evidencias. Los Mayas siguen venerando al Dios con sacrificios y dirigiéndose a los diferentes templos; a cambio, este les entrega su poder mientras sean buenos con él.