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Hun-Hunahpú, Dios de la fertilidad

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La mitología maya se caracterizó por poseer una variedad de dioses muy particulares, aunque algunos eran representados en otras mitologías con otros nombres. Era común que una deidad representara a aquellos acontecimientos místicos que formaban parte de la vida (el sol, la luna, la oscuridad, la muerte, etc.) y el dios de la fertilidad llamado Hun-Hunahpú no era la excepción.

Fue adorado tanto por mujeres como hombres, ya que la fertilidad no solo se refería al poder de la creación de una nueva vida humana, sino que era el dios de la fertilización en otros aspectos, como la agricultura.

Este dios también fue conocido como el dios del juego de pelota por una historia del Popol Vuh, en el que participan sus hijos y hermanos y que termina con un final trágico, pero recordado en el tiempo.

Historia de Hun-Hunahpú

Orógen de Hun-Hunahpú

Hun-Hunahpú fue el hijo del dios Ixpiyacoc (uno de los trece dioses que formó parte de la creación de la humanidad) e Ixmucané (quien creó al hombre haciendo una gran masa con distintos tipos de maíz). Su historia es narrada en los primeros dos capítulos de la segunda parte de lo que se conoce como la biblia de los mayas; el Popol Vuh.

Fue padre de gemelos, conocidos más adelante como los gemelos monos, el primero llevaba por nombre Hunbatz y el otro Hunchouén, la madre de los gemelos se llamaba Ixbaquiyalo.

Su hermano (Vucub Hunahpú) no tuvo mujer ni hijos, pero se mantenía fiel a su hermano, quien lo acompañaba día a día en sus pasatiempos favoritos, que eran jugar a la pelota y los dados.

Disfrutaba jugando la pelota con sus dos hijos y su hermano, y aunque era en un espacio terrenal, se encontraban justo arriba de Xibalbá, el inframundo de los mayas.

Los señores del Xibalbá reunieron demonios para manifestar su disgusto en cuanto al ruido que provocaba el juego de pelota, y tomaron la decisión de invitarlos al Xibalbá a jugar, porque decían que igual ya no eran respetados.

Hun Camé y Vucub Camé (señores de Xibalbá) cumplieron con invitar al dios y a su hermano a jugar en el inframundo, pero poco sabrían el cruel destino que les esperaba. Torturados y sacrificados fueron los hermanos por los señores del inframundo, para luego ser enterrados.

Como resultado de este último acto, creció un gran árbol de jícaras. Este daba unos frutos bastante particulares con forma de cráneos; donde se encontraba la cabeza de Hun-Hunahpú.

Una historia interesante

Hun-Hunahpú y la princesa

Una princesa del reino de Xibalbá, había oído hablar del dios que había sido torturado; sacrificado y del que había nacido un árbol con cráneos. Al ver el peculiar fruto que daba aquel árbol de Jícara; intentó tomar uno sin saber que era la cabeza del dios.

Este le escupió la mano, dejándola embarazada de gemelos, los dioses gemelos fueron llamado Hunahpú e Ixbalanqué.

Estos dos últimos gemelos, fueron muy populares en la mitología azteca. Por haber realizado la venganza de su padre y de su tío. Valientes acudieron al inframundo buscando a los señores de Xibalbá; que habían sido los responsables de la muerte de su padre.

Y aunque primero fueron derrotados, encontraron la manera de cobrar su venganza y eliminar a los señores de la oscuridad. Se creía que uno de los gemelos era la reencarnación misma del dios Hun-Hunahpú; pues al escupirle a la doncella, ella quedaría embarazada de él y al nacer; cobraría su venganza junto con su hermano.

Los primeros gemelos del dios les tenían mucha envidia a lo segundos hijos. Por lo que Hunahpú e Ixbalanqué, los convirtieron en monos; de ahí fueron conocidos como fueron descritos al principio de la historia.

Etimología del nombre Hun-hunahpú

Los nombres de los dioses de la mitología maya eran palabras mayas. Estas daban origen a las características principales de ese dios en particular; en este caso su nombre significa “Uno Hunahpú”.

Hun-Hunahpú como dios del maíz

Apariencia de Hun-Hunahpú

Aunque el Popol Vu nunca lo afirma, algunos cuentan que este dios también fue considerado como el dios del maíz. Renaciendo de la oscuridad del inframundo desde el caparazón de una tortuga; convertido en una mazorca con largos cabellos.

Esto se puede apreciar en las fotos de una vasija del periodo tardío clásico. Donde no solo aparece el dios reviviendo de la tortuga; también los héroes gemelos que le vengaron a cada lado.