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Héctor, el amaestrador de caballos

Héctor
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Héctor era conocido en el mundo griego como el amaestrador de caballos. Aparte de ser un príncipe troyano estaba encargado de la Guerra de Troya. Allí fue donde luchaba por la defensa de la ciudad enfrentándose a las discrepancias de los aqueos, hasta encontrar su muerte en manos de Aquiles. Fue uno de los más destacados héroes literarios de la Iliada junto a su enemigo Aquiles.

Ascendencia del nombre

Existen diversidades de historias en torno a la procedencia del nombre. Una de ellas señala que descendía de ἔχειν (ejein), que pudiera significar “el que sostiene”. Igualmente, podría poseer un origen griego, debido a que aún se desconoce el nacimiento lingüístico del poblado troyano. Aunque su procedencia pudiera ser celta, ya que en la lengua de la raíz céltica expresa “el que defiende” o “el defensor”.

¿Quién era Héctor?

Héctor fue un gran valeroso guerrero troyano, primer hijo del rey troyano Priamo y de la reina Hécuba. Tuvo cincuenta hermanos entre ellos están los llamados París y Casandra. Priamo estaba muy viejo para adentrarse de nuevo al mundo de las luchas como lo hizo en su juventud, por lo que el papel de héroe le correspondía a su hijo.

Héctor
Héctor, Paris y Casandra

Su esposa era la hija del rey de los cilicios llamada Andrómaca con quien procreó un solo hijo a quien le dieron por nombre Astianacte.

Siendo aún muy pequeño falleció su padre. Una segunda versión, apunta un segundo hijo de Héctor y Andrómaca, llamado Óximo.

Un verdadero héroe

Se cuenta que a pesar que Príamo sea el rey de Troya, realmente es Héctor quien tiene el poder sobre sus compatriotas. Gobierna a su voluntad los  combates de la asamblea y lleva los asuntos de la guerra de acuerdo a lo que piense. Siendo muy aludido por el pueblo, recibe de él honradeces por lo que tanto los amigos y los enemigos lo catalogan como el principal héroe de la ciudad.


La población a cargo de Héctor resistió nueve años de la terrible armada griega, muriendo a su vez 31 de los altos jefes. Fue exactamente en el año décimo cuando se iniciaron las grandes batallas. Es por ello que se considera a Hector como el héroe troyano más sofisticado.

Las predicciones son sabias

Las predicciones anunciaron que mientras estuviera habitando Troya, la ciudad estaría protegida por lo que Agamenón considera que no atacará el pueblo, mientras Héctor este allí como héroe.

Los Oráculos acertaron la profecía, debido a que durante nueve años este Héroe comando las fuerzas troyanas, logrando mantener distanciados a la armada griega en la guerra de Troya. Es el décimo año donde se inician los grandes combates. Hasta entonces, Héctor ha evitado pelear en campo abierto. Sobre todo si sabía que Aquiles, el héroe griego más fuerte, se encontraba entre el enemigo. Siempre evadía batallar con Aquiles, inclusive cuando éste buscaba pelear con él. Al contrario, cuando Aquiles se encontraba lejano, aprovecha para causar un gran enfrentamiento entre los griegos y va asesinando a diferentes héroes como: Mnestes y Anquíalo, Teutrante, Orestes, Treuco, Enómao, Héleno y Oresbio.

Luego de encontrar la victoria, Héctor siempre se distancia de la ciudad antes de iniciarse un nuevo contraataque de los griegos. Regresando siempre al combate. Sin embargo, Héctor desempeña el papel más importante en la batalla donde toda la responsabilidad recae sobre él y es cuando dirige a su comando atacando a las naves griegas.

Pero  a pesar de estas odiseas, los dioses juegan un papel fundamental en este combate, donde impiden que Héctor elimine a héroes como Néstor o Diodemes. Asimismo, Héctor esta privilegiado por el dios Apolo, quien desvía las flechas que le envían Teucro a Héctor.

Insinuaciones de Héctor a las discrepancias

A pesar de ser el batallador más temido por sus adversarios. Héctor nunca aceptó la guerra entre los griegos y troyanos. Al percatarse como Paría evade pelear contra Menelao, le recrimina que renuncie al combate luego de haber originado tanto problemas a la nación. Por lo que París, decide enfrentarse a Menelao en una pelea simple. Donde proponen que el triunfador se habría de quedar con Helena y finalizar así la guerra.

Pero durante el combate Afrodita se lleva a París evitando que continúe peleando, por lo que Menelao se proclama ganador y exige la recompensa. Así fue como Pándaro lo lastima con una flecha desde las barreras, iniciándose nuevamente la guerra.

Posteriormente, los griegos atacan e intimidan a los troyanos a alejarse. Por lo que Héctor decide salir y dirigir el batallón. Una vez que se dispone a salir de la ciudad, su esposa Andrómaca con su pequeño Astianacte en brazos, le pide que no vaya.

La decisión de Héctor

Sin embargo, Héctor comprende que Troya y el hogar de Príamo están condenadas, y que si no lucha para obtener la libertad de su pueblo, sus destinos serán la muerte o la esclavitud en un país extranjero. Así que, trata de consolar a su amada esposa diciéndole que no puede evitar pelear y que nadie jamás podrá derribarlo hasta que llegue su momento.

En ese momento, el resplandor del yelmo de bronce, asusta al pequeño Astianacte y empieza llorar. Héctor inmediatamente lo toma entre sus brazos, abrazando a fuertemente a su familia, y le pide a Zeus que su niño puede llegar a ser un caudillo y lograr más victoria en la batalla que él.

Vencimiento y muerte

Polidamante, amigo y delegado de Héctor, propone que regresen a la ciudad y se resguarden de la furia de Aquiles. Pero Héctor omite el consejo de su compañero y ordena a su tropa mantenerse en el campamento, mostrándose dispuesto a batallar contra Aquiles. Al siguiente día, Aquiles y su tropa continúan avanzando empujando a los Troyanos hacia la ciudad. Al ver esto, Héctor se asusta y se mezcla entre los grupos por  consejo del dios Apolo.

Pero luego de que Aquiles matara a Polidoro quien era hermano de Héctor, éste decide no esconderse y se enfrenta a la pelea. No obstante Apolo ayuda a Héctor, retirándolo de la batalla. Cuando las tropas troyanas se alejan de la ciudad, Héctor queda por fuera de las puertas y Aquiles empieza a perseguirlo. Atenea en la forma de Deífobo, engaña a Héctor para que se enfrente a Aquiles.

Los dioses intervienen en esa dura batalla, pero Zeus les ordena dejarle la victoria a Héctor siempre y cuando Aquiles no intervenga. Héctor le solicita a Aquiles que se declare perdedor, negándose hacerlo. El destino de Héctor siempre fue morir a manos de Aquiles, aún así Apolo siempre intentó salvar a Hector protegiéndolo con sus poderes divinos. Finalmente Aquiles asesina a Héctor. Hundiéndole la lanza en el cuello, valiéndose que era el único lugar que no tenia protegido con su armadura.

Héctor y Ajax
Héctor y Ayax

Hay otra versión de la historia que cuenta que Héctor se enfrenta contra Ayax el poderoso, donde preparó una emboscada y le dio muerte a Patroclo. En ese momento Héctor incendio la furia de Aquiles y éste con su amargura lo reta para enfrentarse cuerpo a cuerpo. En un mal movimiento, Hector finalmente muere a manos de su contrincante.

El cuerpo de Héctor

Una vez muerto, el cuerpo de Héctor es lastimado por los aqueos, donde estos deciden sujetarlo por los tobillos y lo atan al carro de Aquiles, arrastrándolo por los extramuros. El cadáver queda expuesto ante las miradas de la multitud troyana. Así permanece el cuerpo de Héctor, expuesto al sol y los animales por doce días. Aún así, el dios Apolo resguarda el cuerpo de este gran héroe de tanta injusticia y lo conserva intacto.

Por lo tanto, el rey Príamo, con la ayuda de Hermes, se traslada hasta la tienda de Aquiles y le ruegan que le devuelvan a Héctor. Por lo que, Aquiles se compadece y a cambio de una liberación, le entrega el cadáver de Héctor a su progenitor. Aquiles accedió y le concibió doce días para que los troyanos le hicieran un digno funeral a su defensor. Aquí su esposa fue una de las más doloridas por la inesperada partida de su héroe.