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Hadad el dios del trueno

Hadad
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Esta deidad antigua seguidamente es comparada con un toro salvaje, por otro lado, en la astrología se asimila con la gran constelación del cuervo. Hadad o Haddad es también conocido como uno de los dioses del trueno y la lluvia.

Origen de Hadad

El dios del trueno Hadad, es hijo de Anu. Es llamado de diferentes maneras según la cultura, en la tradición arameo/arábigo es nombrado como Ramman que significa “Tronador”. Este sobrenombre hizo que se malinterpretara su origen, pues fue nombrado por varios investigadores como un dios asirio-babilónico independiente. Más adelante se le identificó como el dios amorreo Hadad.

El dios Hadad
El dios Hadad

En otras culturas Hadad está relacionado con el dios acadio Adad. Constantemente se le dice Baal que significa “Señor”. Aunque con ese mismo título se le llama a otros dioses.

 Nombramiento del dios de las tormentas

Esta representación está en la lista de divinidades halladas en  Fara, posiblemente porque las tempestades y las lluvias se reducían en el sur de babilonia. Por supuesto que la agricultura depende de la abundancia de agua. Del mismo modo, los dioses Enlil y el asirio Ninurta también poseían las mismas habilidades del dios de la tormenta, pero disminuyeron gracias a la distinción de Hadad.

Más adelante cuando Enki se encontraba repartiendo los destinos, en una procesión, Hadad es nombrado y proclamado “toro radiante”. Además de ser apodado hijo de Anu, señor de Karkara y hermano gemelo de Enki, el señor de la abundancia. Otros nombres muy respetados fueron “león del cielo y el que arma la tormenta”.

Es por ello que se invocaba a Hadad para provocar lluvias y ayudar a la agricultura o hasta para provocar diluvios sobre las tierras enemigas.

Hadad en ocasiones anteriores se ha comparado con el dios Anatolio de las tormentas Teshub, el dios egipcio Set, el dios griego Zeus y el dios romano Júpiter. Su simbología es el rayo y es comparado con un bestial toro. De acuerdo a la astrología, es asimilado con la constelación del cuervo.

Cultos para Hadad

La señora esposa de Hadad fue Shala, la eterna diosa del grano. A veces se le comparaba a Shala con el dios Dagón, se le solía llamar Gubarra en los primeros tiempos. El dios del fuego Gibil o Gerra, según algunos autores, es hijo de Hadad y Shala.

Uno de los cultos babilónicos de Hadad se centraba en Karkara, en el sur, pues su templo principal fue E. Karkara. La esposa de este dios de las tormentas era adorada en el templo E. Durku. Entre los años 1115-1077 a.C Hadad contaba con un doble santuario en Assur que compartía con Anu.  Frecuentemente se le asociaba con Anu en las oraciones e invocaciones. Pues se le apodaba Dadu, Bir, Dadda, apodos que son muy comunes en los reyes asirios.

Es representado en las estatuas y sellos cilíndricos, ciertas veces con un casco cornudo, con el rayo y el trueno. En los himnos se destacan sus aspectos más oscuros.

Doble personalidad de Hadad

A esta divinidad se le conoce con dos aspectos en sus himnos. Uno de estos aspectos es la noble acción del dios trayendo la lluvia en cada estación adecuada, haciendo la tierra fértil. Por otra parte, están las tormentas de Hadad que provocan destrucción.

Hadad en monedas
Hadad en monedas

Hadad y Shamash (el dios solar) estuvieron muy asociados, gracias a la combinación natural que ambos tenían para variar el control de la naturaleza. Desde ese entonces Hadad y Shamash fueron transformados en dioses de oráculos adivinos. Bien sea por la voluntad de los dioses por medio del hígado de un sacrificio animal. Mediante la observación de las burbujas de aceite en un caldero de agua o también a través de los movimientos de los cuerpos celestes. Las frases más frecuentes de este conjuro siempre eran “Bele biri” y su significado es “señores de la adivinación”.

Hadad el señor del cielo de Ugarit

En los escritos religiosos, esta deidad es el señor de los cielos y gobernador de la lluvia, es muy asociado con la germinación de las plantas. Siendo el protector de la vida y el desarrollo de la población agrícola de cada región. Su ausencia es muy terrible, obviamente sin el señor de los cielos la sequía, el hambre la muerte y el caos son los protagonistas de esta historia.

Por otro lado, en las escrituras ugaríticas, el dios superior del panteón habita en el monte Lel (su significado puede ser “noche”). Es precisamente en ese lugar donde se localiza la conocida asamblea de los dioses. También se le llama la “mítica montaña cósmica”.

Este señor de los cielos es encontrado en la acrópolis en Ras Shamra, antigua localidad de Ugarit.

Hadad en los relatos de Sanjuniatón

En las leyendas de Sanjuniatón, Hadad es nombrado Adodos una sola vez, pero en especial es llamado Demarûs. En estas escrituras, Hadad es descendiente del Cielo (Anu) con una mujer que se entrega al dios Dagón mientras está embarazada.

Algunas fuentes afirman que esta leyenda busca combinar dos historias sobre los padres de Hadad, de los cuales uno de ellos forma parte de la tradición ugarítica, siendo Hadad hijo de Dagón.

Hadad como escultura

Antes de Cristo, en el segundo milenio, al rey de Alepo le llegó una estatua del rey de Mari en Ishtar. Ésta fue mostrada en el templo de Hadad en Kilasou, “el dios Adad” o “el dios de Alepo”.