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Glauco la criatura enamorada

Glauco
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No sólo los dioses se enamoran en la mitología griega, también las criaturas marinas. La historia de Glauco quizá es una de las más interesantes en la vida marina. Pues éste de mortal pasó a ser una deidad.

Significado y origen de Glauco

Conocido en la mitología griega como Glauco, o en el griego antiguo Γλαῦκος, Γλαύκου representa el papel de un ser mitológico. Esta divinidad o monstruo de mar es el hijo mortal del dios del mar Poseidón y de la náyade Nais. Otras versiones cuentan que es hijo de Nereo junto a la océanide Doris.

Historia del pescador

Glauco tenía una vida normal como pescador en Antedón, Beocia pueblo conocido de la Antigua Grecia. Un día común el joven se encontraba frotando un pez con unas hierbas y en ese entonces descubrió que dicho vegetal podía devolver la vida pues el pescado había resucitado.

La planta al parecer fue sembrada allí por Cronos para darles energía a los cansados caballos del dios sol, Helios. Glauco careciente de información y lleno de curiosidad decidió probar un poco de esta mágica hierba para así ver qué sucedía con él.

Al poco tiempo de haberla ingerido presenció atemorizado como su contextura cambiaba por completo. Su cabello y barba cambiaron y se transformaban en el color verde del mar, éstas simulaban el efecto de las algas. Sus brazos se transformaron en aletas  y sus pies fueron sustituidos por una gigantesca cola de pescado.

El nuevo dios marino

Al verse transformado en un tritón no podía soportar un segundo más fuera del agua así que tomó la decisión de lanzarse a donde pertenecía, el mar. Aunque este joven curioso nunca les pidió a los dioses ese gran cambio.

Al verse sumergido y solo fue recibido por distintas deidades marinas. Fue entonces cuando Océano y Tetis  lo purificaron de su naturaleza. Juntos recitaban hermosas melodías mágicas al mismo tiempo que era bañado por las distintas corrientes marinas. Estos dioses también le cedieron la inmortalidad a esta criatura. Pero aún así, no podían evitar que su aspecto joven poco a poco fuese cambiando a la de un adulto mayor.

Los demás dioses aceptaron a Glauco como un nuevo dios marino y aprendió el arte de la profecía. Más tarde sus conocimientos se los enseñaría a Apolo. Se dice que Glauco socorrió a los argonautas. También ayudaba a los marinos y pescadores que vagaban entre la vida y la muerte cuando se desataban las tormentas. Pues él nunca olvidó sus raíces.

Glauco
Glauco y Escila

El amor de Glauco

Antes de ser convertido en dios marino, Glauco y la bella Escila estaban enamorados. Pero ella al ver su nuevo aspecto quedó totalmente impactada y desilusionada. Glauco en busca de una pronta solución para no perder a su amor optó por ir a hablar con la bruja Circe.

En su conversación, el tritón le pidió a la bruja que usara sus poderes para que la hermosa Escila volviese a corresponderle. Pero el resultado no fue exactamente como Glauco lo imaginaba, pues Circe estaba enamorada del dios marino. Con mucha esperanza la bruja intentó convencerlo de dejar el amor que sentía por Escila. En un fallo intento le dijo que despreciara a quien lo había despreciado pero él se negó rotundamente.

Así fue como la envidia sumergió a Circe. Ella mezcló unas poderosas hierbas venenosas en el agua donde la joven se bañaba transformándola en un temeroso monstruo marino con seis cabezas de perro. Al verla así las ilusiones y el amor de Glauco se esfumaron.

Glauco
Escila antes de ser un monstruo