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Ethon: el castigo de Prometeo

Ethon
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Una de las cosas que caracteriza a la mitología griega es que cuenta con una vasta colección de criaturas legendarias, las cuales son usadas por los dioses para proteger sus tesoros e impartir sus castigos.

Estos seres mitológicos por lo general son descritos como animales de gran tamaño o como criaturas fusionadas con dos o más especies. Los poetas de la antigüedad también usaban a estos seres para representar la supremacía, poder, pureza, bondad, destrucción, y en algunos casos hasta la resurrección.

Una de las criaturas más famosas de esta mitología es Ethon, el águila que devoraba los órganos de Apolo como castigo por haber ofendido a Zeus.

Orígenes

También conocida como Águila de Prometeo, Ethon era un águila gigante nacida de los monstruos Tifón y Equidna.

Tifon
Tifon, el padre de todos los monstruos

Tifón es descrito en textos antiguos como un gran monstruo alado, cuya estatura le permitía alcanzar las estrellas. Esta criatura tenía cabezas de dragón por dedos y serpientes en sus muslos. Se cree que Tifón podía quemar objetos con la mirada, vomitar fuego, y crear huracanes o terremotos con el movimiento de sus alas. Equidna, por su parte, es descrita por el poeta Hesíodo como una monstruosa ninfa, con el torso de una bella mujer y el cuerpo de serpiente.

Cuenta la leyenda que ambas criaturas crearon un ejército de monstruos, lo cuales incluyen a Cerbero, Medusa, el león de Nemea y a Ethon.

Apariencia

ethon

Esta ave legendaria por lo general es descrita en textos antiguos como un águila gigante que surcaba los cielos recogiendo los rayos de Zeus. Los griegos también creían que esta representaba la Constelación del Águila, un conjunto de estrellas con forma de un ave volando en dirección al este.

Leyenda

Cuenta la leyenda que Prometo, en su afán por ayudar a la humanidad, decidió sacrificar un buey de gran tamaño y dividirlo en dos partes. En una de ellas coloco la piel, la carne, las vísceras, y las escondió en el vientre del animal y en la otra coloco los huesos cubiertos de grasa.

Prometeo luego pidió a Zeus que eligiera que partes comerían los dioses, quien cayó en la trampa y eligió los huesos cubiertos de grasa. Indignado por este engaño, Zeus decidió castigar a los hombres privándolos del fuego y sentenciarlos a que murieran de frio.

Ethon
Ethon y Prometeo

Para ponerle fin a este castigo, Prometeo decidió robar el fuego del carro del dios Sol y regresarlo a los humanos.  Enfurecido por esta segunda ofensa, Zeus ordeno que llevaran a Prometeo al Cáucaso y lo encadenara una roca para que Ethon pudiera comer su hígado.

Gracias a su inmortalidad, el hígado de este dios crecía todas las noches, razón por la cual esta ave regresaba todos los días para comérselo. Se cree que este castigo duro miles de años, hasta que finalmente Heracles derroto a esta águila con una de sus flechas.