Saltar al contenido

Durin, el segundo de los enanos nórdico

[Total:0    Promedio:0/5]

La mitología nórdica brindó gran cantidad de criaturas maravillosas; que incluso en la actualidad siguen sorprendiendo. Los enanos nórdicos son automáticamente relacionados a la magia, la tierra, las armas, la suerte, la forja, las piedras y lo subterráneo; y Durin era un enano bastante relevante.

Durin fue el segundo enano creado después del principal, llamado Mótsognir. Se dice que fue el más destacado de ellos y el que forjó la espada mágica Tyrfing. Esta fue hecha junto con su hermano; a la que luego maldijeron para el rey Svarftlami por venganza.

Origen de Durin “el durmiente”

Origen del enano Durin

Cuenta la leyenda que el durmiente enano Durin y su hermano Mótsognir (de feroz rugido); fueron creados de una forma espontánea cuando Odín y sus hermanos Vili y Ve, crearon el mundo del cuerpo de un gigante cósmico.

Este tenía por nombre Ymir, pero también era conocido como Aurgelmir. Durin y su hermano al inicio de la creación, fueron creciendo en un proceso muy parecido al de un gusano. Se alimentaban de la carne ya muerta del gran gigante, y es ahí donde empieza su relación con la piedra y la tierra.

Los enanos no siempre fueron de baja estatura; en los inicios, los dioses del aesir les concedieron la apariencia, el habla y la inteligencia humana. Sin embargo, los enanos son descritos con ciertas características por las que son populares hoy en día.

Pequeños, de aspecto incomodo a la vista humana; no eran para nada amigos de la luz, esto por el simple hecho de que “los podía convertir en piedras”.

Así pues, fueron los primeros de su pueblo; y habitaron el reino subterráneo llamado Nidavellir (que se llega a relacionar como reino de los elfos oscuros). Este era uno de los nueve mundos al árbol del mundo Yggdrasil; árbol que, según la mitología nórdica, mantenía unido los distintos mundos que conformaban su universo: Asgar, Midgard, Helheim, etc.

Durin y los enanos nórdicos

Durin y los enanos nórdicos

Otro término por el que se les conocía en la mitología nórdica era como los Dvergar; aunque en otras mitologías estos no son considerados enanos. Quizás por que no cumplen con las características por las que son comúnmente descritos estos seres.

Lo cierto es que, en la mitología nórdica, los enanos no eran de baja estatura, sino todo lo contrario; tenían un tamaño similar al de los seres humanos. Fue luego del siglo XII, que empiezan a considerar de corto tamaño a los enanos; debido a la gran cantidad de sagas y leyendas de ese entonces.

Estos vivían en la tierra y las piedras, se dice que poseían poderes peculiares; como cambiar el tamaño de sus cuerpos a conveniencia.

Hay quienes creen que la palabra “enano” es consecuencia de una deficiente traducción; y alegan que la manera correcta de llamarlos en realidad seria por el término “tuergos”. Hay otros que aseguran que otras criaturas como los Trols; se encargan de las distintas labores de los enanos.

Aparición de Durin en poemas y en la actualidad

Hijos de Durin en el Hobbit

Durin aparece en distintos poemas nórdicos como el Völuspa, el primer y más popular poema de la Edda poética; esta habla de la creación del mundo y claro, su insustituible final.

La mitología nórdica ha servido de inspiración para crear historias de las distintas ramas de entretenimiento; como juegos de video y libros. Así ocurre en el caso de Durin y su participación en las novelas del escritor J. R. R. Tolkin.

Es las mismas recibe el apodo de “el inmortal” y resulta un personaje tan relevante en el mundo ficticio, como en la misma mitología nórdica. En la historia, protagoniza el papel de un enano que gobierna un reino llamado Khazad-dûm; y es el primero de los siete padres de los enanos.

A pesar de que vivió mucho tiempo (razón por la que consiguió el apodo de “el inmortal”); no logro vivir antes del fin de la primera edad del sol. Luego de su fallecimiento, a lo largo de la historia se relata que hubo 5 Durin; cosa que acentuó el título de “el inmortal”, por sus similitudes en apariencia y carácter.