Saltar al contenido

Dokuro: La leyenda Japonesa de los Esqueletos Gigantes

[Total:1    Promedio:5/5]

 

Una de las leyendas que caracteriza el folclore japonés desde hace varios siglos son los Gashadokuro, seres gigantes y terribles con forma de esqueleto que habitan la tierra. Merodean los campos en las horas más oscuras de la noche para recordarnos nuestra culpa e irresponsabilidad al tratar a los muertos.

Estos demonios están construidos de las almas en pena y toman forma de esqueletos gigantes, aproximadamente 10 o 15 veces más grandes que el ser humano; al no tener músculos este monstruo se desplaza arrastrándose por el suelo.

El Dokuro o Gashadokuro acecha a los hombres que van en los caminos de noche, aplastándolos con sus manos y devorando sus cabezas; los que afirman haberlos vistos dicen, que emiten un sonido parecido a “gashi gashi”. Su nombre en japonés significa algo parecido a “Esqueleto Castañeante”.

Estos gigantes mitológicos se crean a partir del rencor y odio de muchos muertos que deciden formar parte de este ser; todo su resentimiento se convierte en poder para aterrorizar a los vivos; solo se pueden convertir en Dokuro aquellos que han sufrido una muerte horrenda o que no han tenido un ritual de sepultura adecuado.

Leyenda de Gashadokuro

De acuerdo a la tradición nipona, se dice que las amas de estas personas, incapaces de pasar al plano espiritual, renacen en este mundo como fantasmas, sedientos del deseo de aquello que no lograron tener en vida.

Para formar parte de un Dokuro la persona tuvo que haber muerto con mucha ira, rabia, rencor, odio en su corazón, y estas energías permanecen mucho tiempo después de que su carne desaparece del cuerpo; pero en la medida de que su cuerpo desvanece, nace un rencor hacia los vivos como una poderosa fuerza.

Es este rencor lo que los transforma en una fuerza sobrenatural; pero solo aparece un Gashadokuro cuando se juntan los huesos de cientos de víctimas.

Son criaturas muy poderosas y gigantescas, que no pueden ser aniquiladas, solo llegan a desaparecer cuando la energía de sus cuerpos se agota, su maldad nace del desconocimiento que tienen del mundo donde están y buscan calmar su ansiedad a través de los vivos.

Origen de los Dokuro

Los Gashadokuro aparecen por primera vez a finales del primer milenio; dice la leyenda nipona que un samurái llamado Taira no Masakado, se reveló contra el reino central; su hija una poderosa hechicera llamada Takiyasha-hime tomó la decisión de culminar con el objetivo de su padre, después de que este fuera asesinado por sus enemigos.

La hechicera a sabiendas de que no era rival para un samurái en combate, decidió hacer uso de la magia negra para levantar a un esqueleto gigante, con el objeto de atacar a la ciudad de Kyoto.

El final de la batalla es incierto, pero lo que sí se sabe es que la magia de la mujer perduró, y comenzó a alimentarse del odio y rencor de las almas de los que murieron indignamente en el campo de batalla, tomando a los seres como parte de su venganza.

A partir de entonces estos terribles monstruos comenzaron a aterrorizar los corazones de los hombres y mujeres que habitan las regiones rurales de Japón. Eventualmente estas criaturas terminan por perder sus poderes y convertirse de nuevo en polvo.

Dokuro: Sus Características

En cuanto a las descripciones de su forma y comportamiento podemos encontrar que se les describe de la siguiente forma: en la mano derecha sostienen una campanilla que hacen sonar constantemente, pero contrariamente a lo que se cree, con el sonido de la campanilla se puede escapar de ellos.

Muchos de los Dokuro llevan armaduras, rememorando a los soldados guerreros y personas fallecidas en los campos de batalla, este traje es para hacer honor a estos guerreros que no lograren tener una sepultura honorable,

Su nombre se origina por el sonido que emiten sus dientes al castañear, al no tener músculos se arrastra y sus partes pueden separarse, para distribuir la cacería de su víctima, su mayor habilidad radica en la estrategia.

Al absorber la sangre humana y quitar la vida, intentan saciar de momento todo el rencor y odio que acumularon, después del trauma ocasionado por morir indignamente, su angustia es la energía que los impulsa a buscar más víctimas, la sangre que obtienen de sus víctimas fomenta en ellos la satisfacción de haber vengado su honor.