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El dios de todos los dioses, Júpiter

Jupiter
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Como se ha escuchado en otras antiguas ocasiones, el dios de todos los dioses, Júpiter en la mitología romana es la principal deidad, el más respetado y conocido de todos.

Júpiter

Es llamado también Jove y en la mitología griega su equivalente es Zeus y es el dios griego del rayo. Júpiter es adorado por algunas culturas que desean resaltar el espíritu religioso antiguo romano.

A continuación en este post te revelaremos todo lo que deseas saber acerca de este legítimo dios.

Principios del nombre de  Júpiter, en la antigua mitología romana

Júpiter es un agregado vocativo del latín arcaico lovis y pater del latín padre.  Investigaciones gramaticales asemejan el teónimo latino  “Júpiter” como procedente del compuesto dyēus-pəter-, representando al “Dios Padre”, señor de los cielos.

Este mismo dios deriva del sánscrito Dyaus o Dyaus Pita (“Patriarca de los cielos”) de los Vedas, germánico Tiwaz y del griego Zeus.  Dyēus- pəter significa “resplandeciente o radiante” representando la luminosa luz del sol y del cielo.

Para los romanos, al igual que otros sistemas mitológicos como el de los Vedas y los Nórdicos, la deidad del cielo era respetado como el dios de todos los dioses. Es decir, el dios supremo.

Representación del dios

Esta divinidad es considerada dios de los cielos y de los truenos en las antiguas creencias y culturas romanas. Se dice que este dios negoció con Numa Pompilio, segundogénito rey de Roma, para constituir las iniciaciones de la religión romana. Uno de estos ejemplos fueron los sacrificios u ofrendas.

Jupiter

Peculiaridades de Júpiter, el gran dios romano

Entre la multitud de divinidades romanas, Júpiter, quien es hijo de Saturno era caracterizado por ser el dios padre de la mitología. Era también relacionado con los truenos, los relámpagos y las tempestades. Es así como los primeros habitantes de lo que hoy conocemos como Roma, tenían fe que el pueblo estaba vigilado por las ánimas de sus antepasados.

Gracias a sus creencias se añadieron una tríada de dioses a estos espíritus. De los cuales forman parte el dios Marte, quien es dios de la guerra; Quirino, el glorificado Romulus quien cumplía con la tarea de velar por la nación romana; y para finalizar, Júpiter el más destacado.

A Júpiter se le era conocido con diferentes apodos autoritarios. Gracias al aumento de su personalización como Júpiter el más adorado de todos, su identidad estaba segura y muy clara para todos sus creyentes. Uno de sus títulos más reconocidos fue: “Júpiter Optimus Maximus” lo cual representa: “el superior y más poderoso”. Otorgándole de esta manera la autoridad como creador y padre de las siguientes divinidades romanas.

Además, fue conocido también como señor de la luz, defensor durante las derrotas y el otorgador de las victorias. Reconocido también como “Júpiter Imperator”, el “general legítimo”; “Júpiter Invictus”, “el glorioso”; y ya para finalizar “Júpiter Triumphator”, “el que gana”.

Este adorado dios salvó a Roma en los difíciles tiempos de guerra y siempre conservó el bienestar de su pueblo. En la mayoría de las veces fue retratado con una poblada y larga barba blanca. Su emblema era un águila arriba de un imperio que él mismo dirigió mientras se sentaba en su majestuoso trono.

Personalidad del dios de todos los dioses

Igualmente, que, con el dios de la mitología griega, Zeus, la reputación de Júpiter siendo violento provocaba que cualquier hombre temblara de terror al saber que en cualquier momento podía ser castigado por uno de sus potentes rayos. Por supuesto, este dios les advertía casi siempre a sus víctimas antes de depositar en ellos una escalofriante escena. Generalmente dicho castigo mortal siempre se llevaba a cabo con la aprobación de otros dioses.

Zeus

Desempeño

Júpiter como dios principal de la mitología romana, se desempeñaba en múltiples cargos importantes, junto a sus numerosos epítetos. Bien sea como “Júpiter Fulgurator” (del rayo) y/o “Júpiter Tonans”  (del trueno), quien fue conocido como el legítimo dios de las tormentas. Estaba también “Júpiter Lucecio” (de la luz), era estimado creador del universo.

Esta deidad tuvo un enorme significado político, por ejemplo, fue, “Jupiter Optimus Maximus Soter” (el mejor de todos, el más poderoso, el salvador Júpiter). Apodos que no sólo demostraban su superioridad del resto del panteón divino, sino que dejó su huella como divinidad patrona del estado de Roma. Encargado de las leyes y de las órdenes sociales.

En sus lazos con la justicia, a este dios le preocupaban de gran manera los juramentos, los tratados y las ligas. Los que habitaban en Roma hicieron un juramento sagrado a esta deidad en sus tribunales. Exclamaban la frase: “¡Por Jove!” para  revelar que dichas palabras fueron dictadas en el nombre de Dios.

La conexión de Júpiter con la conciencia, la obligación y la confiabilidad no se perdió con los años en la historia romana. También se destacó cuando Júpiter defendió al pueblo de Roma contra los intereses extranjeros.

Se pensaba que Júpiter Terminus o Júpiter Terminalus defendía los límites de Roma. Mientras que Júpiter Víctor llevaba a la victoria a los grandes ejércitos romanos. De esta manera cómo todos los ejércitos que volvían a casa triunfantes del campo de guerra se aseveraron de pasar el templo “Capitolino” a “Júpiter” en modo de señal de agradecimiento ante su dios principal.

Júpiter en la creencia romana

Todas las religiones a lo largo de la historia han demostrado ser un elemento significativo  en las sociedades antiguas y/o modernas. Estas les daban un significado a todo, inclusive a las estaciones, la salida del sol en las mañanas o el de la luna al caer la noche.

Los dioses han protegido a sus creyentes de los enemigos y de las fuerzas de la naturaleza inclusive, han estado presente durante los tiempos de guerra.

Además, estaban presentes en los folclores y templos que los creyentes construían para honrarlos. Estos mismos hacían sacrificios para honrar a estas deidades. Se sabe que  antes de la aparición de los judeocristianos, generalmente casi todas las culturas adoraban a un grupo inmenso de dioses. Es decir, había un dios de la guerra, una deidad de las cosechas e inclusive una diosa de la fertilidad. Por supuesto que el imperio romano no fue muy desigual a esta creencia.

Para los antepasados romanos, los primeros en habitar en dicho país, la fe y la religión, esencialmente en los primeros tiempos de la República, otorgaban consolación y amparo a la población. Este fue un aspecto significativo en todos los aspectos. Eran muy pocas las decisiones que se tomaban sin invocar a sus dioses.

Roma evitó la ira de los dioses

ira

Más sin embargo, la creencia romana no era autónoma como el cristianismo, es decir, era comunal. Jamás existió una escritura o credo sagrado, solo existía el “Pax decoro” o la paz de las deidades. Por medio de los rituales y oraciones, el pueblo de roma cautivó a los dioses, evitando de gran manera la ira de estos.

A pesar de que los romanos toleraban las creencias de quienes conquistaban, y añadían uno o dos dioses nuevos ocasionalmente, continuaban resguardando su fe. Constantemente sospechaban de cualquiera o cualquier cosa que pudiese desviarlos de su camino religioso.

Fue entonces esta sospecha la causante de la cacería de cristianos y judíos en los reinados de Nerón y otros emperadores anteriores. Fue este resguardo de fe el que le dio protección a Júpiter y a todos los demás dioses olímpicos sobrevivir a través del tiempo, mediante las eras republicanas e imperiales, de hecho, hasta el aumento del cristianismo.

Santuario de Júpiter en Roma

Aproximadamente, en el año 509 a.C. en Roma, en la Colina Capitolina se creó un majestuoso templo. Este era compartido por Juno y Minerva, en este sagrado territorio los creyentes podían reunirse y hacer sacrificios a estas dos grandes deidades.

En este santuario se puede apreciar una gigantesca escultura del dios Júpiter. La cual en días festivos se le coloreaba el rostro de color rojo. También se debe destacar que este es el templo más grande y conocido que existe en Roma. Allí estaban amparados todos los libros sibilinos que pertenecían a los oráculos romanos y sólo podían ser consultados en situaciones de crisis extrema.

Santuario

Según algunas fuentes, esta edificación fue empezada por el rey Tarquinio Prisco y terminada por el último rey, Tarquinio el Soberbio. Tenía cuatro figuras de caballos llevando una carroza, con Júpiter como auriga.

En el templo también se encuentra el Luppiter Lapis, representaba el Júpiter hecho de roca que se utilizaba para hacer los juramentos. Este templo de Júpiter fue tan magnífico que sirvió como modelo o ejemplo arquitectónico para los templos de la región.

Otros títulos del dios

Como se dijo anteriormente, esta máxima deidad fue venerada por muchos títulos, Invictus, Imperator y Triumphator. Dichos apodos personificaban su sobresaliente importancia en Roma, así como en la paz como en las sangrientas guerras.

Luego de que los soldados regresaban del campo de batalla, los generales triunfantes lideraban una procesión nombrada “Triunfo por las calles de Roma” la cual llegaba hasta el santuario de Júpiter.

Vestimenta

El general superior debería estar vestido con una túnica larga y púrpura, y en su mano derecha tendría que llevar un cetro, montando una carroza llevada por cuatro caballos blancos. Este general era seguido por una masa extraordinaria de ciudadanos, el ejército y los prisioneros de guerra encadenados.

Una vez se arribara en el templo, se debía hacer un sacrificio. Con esto se aseguraban de concederle al dios una parte de su botín, gratificando a Júpiter por su gloria en la pelea.

Para estos generales, este dios era el símbolo vivo de la valentía del ejército de Roma. No obstante, mientras Júpiter era venerado por los grandes militares y frecuentemente se observaba como un modelo de violencia, este también era considerado un dios político.

Otorgando justicia en la Asamblea Popular y también en el Senado. Pues, el Senado no consentiría una declaración de guerra sin la bendición del dios. Fue desde entonces, que se consideraba mecenas de los juramentos y tratados, así como también castigador de los perjurios. No existía alguna acción política que se iniciara o se completara sin antes pasar por su juicio.

Los juegos celebrados en septiembre, llamados “Ludi Romani”, fueron creados en su honor.

La caída del dios supremo del trueno

Luego de la muerte del grande Julio César, quien en otro tiempo sirvió como un “Flamen Dialis” o el oficial sacerdotal particular de Júpiter, los discípulos del emperador Augusto empezaron con su culto imperial: la veneración del rey como un dios.

Aunque, Augusto se resistiera a la idea de ser un dios, los demás emperadores que lo seguían constantemente disfrutaban de esta idea.

Por otra parte, el emperador Calígula sí aseveró ser un dios viviente. Y así como Alejandro Magno que afirmaba ser el hijo de Zeus, el emperador Galba certificaba ser descendiente de Júpiter.

Hubo un tiempo que el emperador Elagabalus quiso reemplazar a Júpiter con Elagabal, un conocido dios sirio. Inclusive este contaba con una piedra negra en forma de cono, simbolizando el culto de su religión, la cual era traída de Siria y fue situada en la colina del Palatino.

Júpiter vuelve a Roma

De allí nació un nuevo templo: el Elagabalium, edificado para honrar al emperador. Pero este duró muy poco, pues su sucesor, Alejandro el Severo quiso ganarse la confianza del pueblo romano y devolvió a Roma a Júpiter como dios supremo, enviando de vuelta la piedra a su lugar de origen, Siria.

Más adelante, en el siglo III, el dios del rayo fue reemplazado. En esta ocasión fue el culto de “Sol Invictus” o el “Sol Invicto” quien fue recordado como el patrón de los soldados. Otra vez, Júpiter fue rescatado por el emperador Diocleciano.

Finalmente, San Agustín, el autor de “Ciudad de Dios”, castigó tanto al pueblo romano así como a su amplia creencia. Cifró que los dioses de Roma no sólo no pudieron salvaguardar a la sociedad romana del desastre, sino además Júpiter dios supremo, fue destacado como adulterino.

Desde el oficial levantamiento del cristianismo más la caída del imperio en el siglo V d.C, el dios de todos los dioses, Júpiter y todo el conjunto de dioses para ese entonces se habrían convertido en materia de mitología. Ahora son recordados por las más antiguas culturas y sus nombres representan los famosos planetas: Júpiter, Neptuno, Marte, Mercurio y Venus.

Lamentablemente, el legado de Júpiter también ha sido cegado por su equivalente griego Zeus. Pero pese a todos estos obstáculos, este dios definitivamente protagonizó un papel decisivo en la creencia romana a lo largo de su antigua historia.

Este dios omnipotente resguardó a su pueblo de la cólera de sus refractarios, durante la guerra y la paz. Aún sin importar las decisiones exitosas o decaídas de sus emprendedores, Júpiter siempre tuvo un rasgo omnipresente en el día a día de su pueblo.

Legítimo legado espacial

Júpiter al igual que otros dioses mitológicos, a pesar de sus decaídas anteriores  ha resguardado un impacto perenne en el mundo occidental. No obstante, este nombre sagrado fue apadrinado como el nombre del planeta Júpiter. Se debe destacar que Júpiter es el quinto planeta del sol con mayor volumen de nuestro sistema solar.

¿Cuál es su equivalente en la mitología griega?

En la mitología griega su equivalente fue el poderoso Zeus, también dios del rayo, padre y señor de todos los dioses y supremo patriarca del Olimpo. Pero, pese a que cada leyenda tiende a poseer varias similitudes, también cuenta con grandes desigualdades.

Desigualdades y similitudes

En el mito de Grecia:

  • En parte Zeus era controlado por los destinos, fue así como su destino fue auto-elegido.
  • Él pudo haber sido desterrado por las otras divinidades.
  • Continuamente Zeus bajaba y se mezclaba en la tierra con los humanos mortales.

En el mito de Roma:

  • En la mitología romana, Júpiter al igual que Zeus eran los dioses supremos.
  • No permitía y ningún dios podía expulsar a Júpiter.
  • Fueron muy pocas ocasiones en donde se vio al dios abandonar su lugar.
  • Tuvo el mando total en los cielos, la tierra y la vida en general.
  • Escuchó algunos de sus consejeros sentado desde lo más alto de su trono.
  • Ningún destino tenía autoridad sobre él.
  • Podía escuchar o asignar a otras grandes deidades para la toma de decisiones pero siempre la última palabra era de él.

Similitudes:

  • Ambos dioses estaban casados con su propia hermana.
  • Los dos fácilmente se simpatizaban con sus hijos.
  • Las descendencias de estos dos generalmente tenían poderes inigualables.
  • Estos dos representaban la máxima autoridad entre los demás dioses.
  • Podían cambiar de apariencia y ser iguales a cualquier humano o animal que desearan.
  • Amaron desenfrenadamente al caballo blanco con alas, Pegaso.

Relación entre Saturno y Júpiter

Según cuenta la leyenda, Saturno fue progenitor de Júpiter. A causa de la obsesión de Saturno por preocuparse tanto de que uno de sus hijos pronto le quitaría el trono, este optó por comerse vivo a sus hijos.

La esposa y hermana de Saturno ya estaba agotada de ver cómo inmediatamente después de nacer sus hijos eran devorados por su esposo, decidió esconder a Júpiter minutos después de nacer. Pensó en envolver delicadamente a una simple piedra y se la dio a Saturno a cambio de Júpiter.

Luego de haberse tragado la piedra, Saturno vomitó a todos sus hijos. Fue de esta manera como se salvaron todos los hermanos poderosos de Júpiter. Desde ese entonces Júpiter pasó a ser dios supremo e inmediatamente impuso su mandato frente al trono.

Fue la desconfianza de Saturno que hizo que este se volviera tan temible. Pues, antes de Saturno en el mando se dirigía Caelus, el opresivo padre de Saturno. Este destronó a su padre para liberar  a todos sus hermanos y madre de esa tortura. Sin embargo, en poco tiempo Saturno se fue convirtiendo en todo un tirano a causa de una profecía que afirmaba que uno de sus descendientes lo derrocaría.

Amoríos de Júpiter

Su condición y poder siendo el dios supremo del panteón romano no impidió que Júpiter disfrutara de múltiples escenas románticas. Este dios tuvo mucha descendencia fuera de su matrimonio, tanto con sus propias hermanas al igual que con otras mujeres diosas, mortales y hasta bestias.

Por Maia nació Mercurio, dios y representante del comercio. Con Dione fecundó a Venus, diosa del amor. De Ceres nació Proserpina, diosa de la primavera. Diana tuvo gemelos, un niño y una niña de nombres: Apolo, dios del sol y Diana diosa de la luna. Júpiter también es considerador progenitor de Minerva, diosa de la sabiduría.

Amorìos

Elementos identificativos del dios

Uno de sus principales herramientas identificativas es el potente rayo, mientras que su animal es el águila. Estos dos elementos solían combinarse hasta formar un emblema, en representación a él. Continuamente se solía ver un águila sujetando un rayo con sus largas garras, esta imagen era muy repetida en monedas romanas y hasta griegas.

Júpiter primero se originó como un dios celeste, y por ende, debía ser testigo celestial de los juramentos.

En la conocida literatura latina así como en el arte romano, los mitos y retratos de Zeus son conformados bajo el nombre de “Luppiter”.

Los hermanos con más poder que tuvo Júpiter fueron Neptuno y Plutón. Cada uno era señor de los tres reinados del mundo: cielo, agua e inframundo. Todos con fuerte carácter y muy respetados.

Ocupación y deberes en el estado

El pueblo romano tenía la seguridad de que Júpiter les concedía supremacía, pues a ellos los honraba muchísimo más que a otras aldeas. Su personificación estaba reflejada en la autoridad total y divina de los cargos más elevados de Roma, tanto como en las organizaciones internas como las externas.

En el capitolio republicano e imperial se le ve como todo un ícono portando distintivos reales relacionadas con los primeros reyes romanos. Los embajadores más importantes dictaban el compromiso de su cargo con la bendición de Júpiter. Esto se hacía para honrarlo anualmente, en la feria del capitolio en septiembre.

Sacrificios

El pueblo para agradecerle la constante ayuda, y por supuesto para seguir asegurando todo ese apoyo, le prometía un buey blanco castrado con encornaduras doradas. Por supuesto, los generales ganadores le brindaban un homenaje parecido, estos les entregaban las señales de su victoria a los pies de la figura gigante de Júpiter en el capitolio.

Además de estos bueyes o toros castrados, el borrego y el carnero castrado también servían para honrar a Júpiter. Todos estos eran importantes que fuesen de color blanco.

Júpiter en la historia romana

La relación de Júpiter con la realeza y el imperio fue reinterpretada a medida que cambiaba la manera del gobierno romano. Al principio de su fundación Roma fue gobernada por sus primeros reyes. Pero, cuando se prohibió la monarquía, estableciéndose la república los privilegios religiosos fueron acarreados por los “patres”, conocida como la clase patricia gobernante.

La melancolía de la monarquía o también conocido como el “affectatio regni” era penado como traición. Cualquier sospechoso de contar con una mínima ambición monarca era cruelmente castigado, sin importar el servicio que le brindara al estado.

Más adelante en el siglo V a.C el triumphator Camilo fue desterrado por haber dirigido una carroza con cuatro caballos blancos, honor que era único en el dios del trueno. Durante este tedioso conflicto, los plebeyos romanos solicitaron el derecho para poder tener cargos políticos y religiosos.

Tiempo después de la secesión, lo que fue parecido a un golpe militar, se aislaron de la ciudad y  por si fuera poco, apostaron en inaugurar su propia ciudad. Finalmente cuando acordaron volver a Roma, los plebeyos pudieron ser elegibles para todos los cargos y también para la mayoría de juramentos. Aunque, el sumo sacerdote de Júpiter, mejor conocido como el “Flamen Dialis” continúo siendo para los patricios.

Flaminica Dialis y Flamen Dialis

Como bien sabemos, Júpiter era servido por el patricio Flamen Dialis, un miembro específico de poderoso rango de los flaminis. Su esposa llevaba por nombre Flaminica Dialis y por supuesto, tenía sus deberes propios.

El puesto de Flamen Dialis estaba compuesto de algunas prohibiciones rituales. Es decir, el Flamen tenía derecho de quitarse el vestuario o ápex únicamente bajo un techo. De esta manera se evitaba exhibirse desnudo al cielo, o ante los ojos de Júpiter.

Por otro lado, cada vez que la Flaminica escuchaba un trueno o veía un relámpago tenía prohibido llevar una rutina normal hasta que el temperamento de la deidad se aplacara. El flamen de Júpiter tenía además otras prohibiciones importantes. Por ejemplo, no podía montar un caballo ni mucho menos ver un ejército aislado de la frontera sagrada romana. Tampoco tenía permiso de tener contacto con la muerte, entre ellos están: cadáveres, piras funerarias, funerales ni carne cruda.

Todas estas limitaciones reflejaban la plenitud de la vida y libertad incondicional, características de Júpiter.

Festivales en honor a él

En la época republicana, el dios del rayo gozaba de más días festivos a su nombre dentro del calendario romano que cualquier otra deidad.

Vinicultura

Aquellas festividades de vinicultura y vino se dedicaban completamente a Júpiter, puesto que las uvas eran exclusivamente aptas al clima. Existían tres ceremonias romanas que estaban altamente conectados con la vinicultura, el vino y Júpiter:

  • La “Rústica Vinalia” el 19 de agosto suplicaba el buen tiempo para la madurez de las uvas antes de la cosecha. Una vez que estas frutas estaban maduras, una oveja era sacrificada en honor a Júpiter. Mientras que el Flamen Dialis cortaba la reciente cosecha de uvas.
  • “Meditrinalia” festejado el 11 de octubre, en la última etapa de la cosecha de uva, se sacaba el nuevo vino, de tal manera que se probaba y era mezclado con el viejo así era como se controlaba la fermentación. Este fue otro de los festivales que se le asignaba a Júpiter.
  • Conocido en la “Vinalia urbana” cada 23 de abril, era donde se le ofrecía nuevo vino al dios. Vertiéndose en gigantescas cantidades dentro de una gran zanja cerca del templo de Venus Ericina.

Significados de los epítetos del dios padre de todos los dioses

  • “Jove Aegiochus” Defensor de la Cabra o Égida, siendo padre de Egipán
  • “Jupiter Caelus” Júpiter como representación del cielo
  • “ Caelestis” Júpiter celestial
  • “Elicius” informa o quien es anunciado, o traedor de la lluvia
  • “Feretrio” Quien envía los botines de guerra
  • “ Centumpeda” Quien lleva el control de establecer, o de estabilizar. Aquél que le da estabilidad a todo
  • “ Fulgur“ Júpiter relámpago
  • “Lucetius” El de la luz
  •  Máximo” El superior y más poderoso, el óptimo
  • “ Pluvius” Encargado de la lluvia
  • “Ruminus” Amamantador de todos los seres vivos
  • Estator” Aquel con autoridad de constituir y/o fundar
  • “Summanus” Encargado del estruendo nocturno
  • “Terminalus o Iuppiter Terminus” Protector de las fronteras
  • “ Tigillus” El que soporta y ampara unido el universo
  • “Tonans” Júpiter tronador
  • Victor” El único procurador de conquistar cualquier cosa

Relación con otros dioses

Minerva

Su cargo de protectora de las artes y la artesanía no le impidió tener una relación con Júpiter, pues su importancia en la creencia estatal romana está entrelazada inicialmente con el Paladio.

Fortuna y Juno

Fortuna como diosa local es simbolizada amamantando a un par de infantes, una niña y un niño de nombres Jove o Júpiter y Juno. Atestiguando que ambos fueron identificados por estos nombres desde tiempos antiguos y jamás se han cambiado aún por el paso de la historia. Desde ese entonces estos dioses han sido los más antiguos de las ciudades latinas. La madre de Juno es la diosa primordial Fortuna Primigenia.

Jano

Esta relación que tiene Jano con Júpiter es bastante problemática. Júpiter es el dios que tiene poder por encima de todas las fuerzas que suceden en el mundo. Sin embargo, Jano tiene el privilegio de ser solicitado en los ritos, dado que en su poder está el principio de las cosas.

Saturno

Antiguo dios tenía su reinado en Latium, a mediados de la mítica época dorada. La cual era recreada anualmente en la ceremonia de Saturnalia. Saturno era una deidad respetada de la agricultura y el dinero.

A pesar de que Saturno dejó de ser el dios de todos los dioses por su hijo Júpiter, todavía los latinos adoraban y rendían homenaje a este dios. Inclusive, en su templo era donde se hacían las reuniones, en la base de la colina capitolina llamado Saturnios.

Fides

Era uno de los dioses más primitivos enlazados con Júpiter. Fides tenía su propio santuario en el capitolio, relativamente cerca del Júpiter Capitolino.

Summanus

Este era la representación del dios del rayo nocturno, por ende en los últimos tiempos se ha interpretado como uno de los aspectos de Júpiter. Bien sea por manifestaciones reconstituyente de esta deidad o tal vez un dios autónomo del inframundo.

Victoria

Victoria estaba entrelazada con Luppiter Victor gracias a su ocupación como otorgador de la victoria militar. Constantemente se pensaba que como dios soberano, Júpiter podía tomar a cualquier cosa o persona de forma sobrenatural. Dicha contribución a la victoria era muy distinta a la del dios Marte.

Victoria era muy frecuente en las monedas, su aparición principalmente fue en el reverso de estas, representando a la diosa Venus. También personificada andando y llevando un trofeo. Más tarde se dedicó en el Palatino un santuario a esta diosa, certificando la gran importancia que representaba la diosa en la mente de los romanos.

Desde que Hierón I de Siracusa exhibió una pequeña estatua dorada de esta respetada diosa en Roma, inmediatamente el senado la colocó en el templo de Júpiter capitolino. Situándola entre las más importantes y sagradas divinidades.

Término

Término y también Juventas eran otros dioses que impidieron dejar atrás a sus lugares en el capitolio cuando se empezó la construcción del templo de Júpiter.  Muchos indican que Término era otro de los aspectos de Júpiter. Representa al dios de las fronteras. Una de sus principales razones es supervisar los bienes entre los ciudadanos equivalentemente.

Juventas

Este dios es la máxima representación de la juventud. Una de sus funciones más importantes era la de controlar el ingreso de los hombres jóvenes en la comunidad y resguardarlos hasta que tuvieran la edad de apropiada para servir al estado como soldados guerreros.

Representación gráfica de Júpiter en God of War

Se sabe que el equivalente de Júpiter es Zeus en la mitología romana, el cual tuvo bastante protagonismo y poder en las sagas: God of War II y God of War III. Definitivamente este personaje es uno de los más poderosos de la saga, inclusive más que el mismo protagonista Kratos.