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Una leyenda misteriosa el Catoblepas

Catoblepas
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Seres inimaginables también fueron protagonistas de las historietas más horrorosas en la mitología griega. Una de estas criaturas legendarias fue el Catoblepas, este ser fue descrito por varios autores.

Origen de la criatura legendaria

El Catoblepas también fue conocido como el catóblepon, esto proviene del antiguo griego καταβλέπω (katablépō) lo cual significa “mirar hacia abajo”. Esta criatura es proveniente de Etiopía. Además, fue graficada por primera ver por el viejo Plinio y más adelante por Claudio Eliano.

Descripciones antiguas del personaje

Este ser sorprendente tiene figura de vaca y cabeza de cerdo salvaje. Asimismo, su espalda está repleta de escamas que además de darle una apariencia desagradable la protegen y es por ello que su cabeza siempre apunta hacia abajo.

El autor Plinio describió a este fenómeno de tamaño mediano, detallo que era de caminar muy lento y con una enorme cabeza pesada mirando siempre al suelo. Temía que la mirada del monstruo fuese letal, es por ello que éste se sentía afortunado que su cabeza fuese pesada. También asegura que su personalidad era muy perezosa.

Por otro lado, Claudio Eliano narró al catóblepon como un terrorífico herbívoro tan grande como un toro. Según él, este ser tenía una gran melena, tenía una contextura gruesa, sus ojos estaban pintados en sangre, también tenía escamas en la espalda y sus cejas eran muy lanudas.

Su cabeza contaba con un tamaño suficiente que ni la misma bestia pudiese mirar hacia al frente. Su mirada no era penetrante, pero, su aliento era muy venenoso pues la criatura comía hierbas venenosas.

Catoblepas
Catoblepas

Otras versiones relatan que esta criatura podría estar inspirada en encuentros reales con ñus, pues ciertos diccionarios usaban esta palabra como sinónimo.

Leyendas literarias

En la literatura el Catoblepas es definido en el cuaderno de notas del famoso Leonardo da Vinci; “se encuentra en la región de Etiopía cerca de la creación del Nigricapo. No es un animal tan enorme, tampoco es muy dinámico y su cabeza es tan pesada que cuesta mucho trabajo ser levantada hasta por él mismo. Si su mirada no estuviese apuntando al suelo posiblemente sería un gran peligro para la humanidad. Cualquier especie que se posara delante de él moriría al instante.

Gustave Flaubert en “La Tentación” lo describe de la siguiente forma; “un búfalo de pelaje oscuro con cabeza de cerdo que cae cerca del suelo. Lo que une a su cuerpo es un delgado extenso y flojo cuello.  Como si se tratara de una víscera vacía.  Sus patas se pierden por el gran pelaje de duras cerdas que envuelven su cuerpo y su cabeza”