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Aristeo, el guardián de las abejas

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La leyenda de este dios menor llamado Aristeo, es muy apasionada. No sólo fue un hombre apasionado por las mujeres, esta deidad disfrutaba enseñarle a otros su sabiduría. Debido a su don se basaba especialmente con la apicultura y agricultura. Pero aún así, por dejarse  llevar por sus exaltaciones terminó su legado.

Procedencia del nombre de Aristeo

Su nombre proviene del griego antiguo “Ἀρισταῖος” o aristaios o también “aristæus” en latín. En romano su  nombre significa “Aristón”.

También  se le conoce como “el que aumenta las mieles, el guardián de las abejas o el mejor”. Es considerado en la mitología griega como un dios menor. A este hombre que le apasionaba la caza pero repudiaba el hilado, actividad que realizaban las mujeres.

Características del nombre Aristeo

Se cuenta que los hombres que poseen este nombre, tendrán profesiones o actividades realmente útiles. Es decir, les gustara estudiar y trabajar en carreras que estén relacionadas con el ámbito social, médico, jurídico o cualquier otra profesión que tenga que ver con el público.

Otra característica referente a este nombre, es que serán personas que les gustara el orden y la tranquilidad. Aparte que le darán a esa calma un toque de fantasía, les encanta la naturaleza y los animales, son sentimentales, a veces un poco tímidos.

Padres del dios menor de la mitología

Aristeo es considerado un dios, pues es hijo del también dios Apolo, junto a la fuerte y talentosa cazadora ninfa Cirene. Esta mujer despreciaba rotundamente el hilado y otras artes femeninas que se les inculcaba a las mujeres de esa época. Es por esta razón que Cirene prefirió pasar toda su vida cazando.

Aristeo
Cyrene

Infancia del dios menor

Según la leyenda griega, el origen de la apicultura se debe al pequeño dios Aristeo en la cual se dice que una tarde en la verde montaña de Pelión Apolo descubrió una virgen realmente hermosa llamada Cyrene quedando impresionado por la belleza de esta mujer la convenció para seguirle a Libia. Fue en ese lugar donde construyó una ciudad a su nombre en la cual bautizó con el nombre de Cyrene. Casándose con ella y quedando embarazada de un hermoso niño a quien le puso lo llamó Aristeo.

Cuando el fruto del amor entre Cyrene y Apolo nació, el dios Hermes se hizo cargo del pequeño para hacerle tomar miel y ser hecho inmortal por la diosa Gea.

Siguiendo las tradiciones de los dioses Apolo envió a su pequeño hijo, para que las Ninfas de mirto se encargaran del niño alimentándolo y criándolo. Labor que realizaron con mucha devoción. Estas le enseñaron muchas artes relacionadas con la naturaleza como lo son la agricultura y la apicultura. Así fue como Aristeo aprendió a cuajar la leche para obtener el queso, a domar las abejas de la diosa y mantenerlas en los panales y también aprendió a domesticar los olivos y hacer que brotaran aceitunas.

Aparte de adiestrarlos en el arte de obtener miel y cultivar aceitunas, aprendió otras actividades como criar el ganado, cultivar árboles frutales y también les enseñaron a cazar. A medida que fue creciendo él se dedico a enseñarles a los humanos a construir redes y trampas, convirtiéndose entonces en el dios menor.

La vida adulta de Aristeo

Pasados muchos años, cuando Aristeo se hizo adulto decidió marcharse para enseñar a los demás todo lo que había aprendido. Llegando primero a la isla de Kea donde permaneció mucho tiempo, enseñando a sus moradores el emocionante mundo de la apicultura. Dejando algunos hijos aparte de las abejas. Esta acción la hacía como un recuerdo de su permanencia en esa isla y mantener presente su legado. Por su agradecimiento los isleños rindieron homenaje, elaborándole esfinges, rindiéndoles honores y su figura fue colocada en sus monedas.

En Beocia, Aristeo se casó con Autónoe. Fue el padre del funesto Acteón quien heredó, para su desdicha la pasión familiar por la caza. Además fue padre también, de Maceris niñera del niño Dioniso.

El castigo del dios por parte de las ninfas

Luego su próxima visita la realizó en Arcadia ubicada en Peloponeso, donde fue tratado realmente como un dios. Sin embargo, todo marchaba perfectamente hasta que un día, estando de paseo se encontró con la hermosa Ninfa Eurídice. Quedando impactado por su belleza, se enamoró perdidamente de ella, pero ella lo ignoraba ya que Eurídice se encontraba casada con Orfeo.

Aristeo
La muerte de la ninfa

A pesar que esta musa no le hizo caso a sus galanterías, Aristeo se dejó llevar por sus instintos más primitivos y quiso tomar posesión del cuerpo de la bella Ninfa. Pero afortunadamente (o desafortunadamente), ella salió corriendo pero no se percató que había pisado una serpiente venenosa que la mordió y encontró la muerte.

Las Ninfas enojadas con Aristeo a quien le atribuyeron la muerte de su hermana Eurydice. Lo castigaron matándole todas las abejas. Indignadas por lo sucedido no podían creer que después de haberlo criado y enseñado tantos conocimientos el arremetiera de una forma tan déspota con una de sus compañeras.

Aristeo
Orfeo y Eurídice

Arrepentido Aristeo por lo que había cometido intento subsanar su error, buscando desesperado los consejos de su madre. Consultando el oráculo este le aconsejo asesinar 4 bueyes y 4 vacas. De esta manera, las Ninfas lo perdonaron y a cambio le entregaron nuevas colmenas.

Después de la reconciliación con las Ninfas, el dios menor continuó visitando otras islas. Así fue como continuó enseñando la apicultura donde griegos y bárbaros lo albergaron con ceremonias como todo un verdadero dios. Los lugares mejores conocidos que visitó el dios fueron Beocia, Arcadia, Ceos, Sicilia, Cerdeña, Tesalia, y Macedonia.