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Apallimay, el duende en tu espalda

Apallmay, el duende en tu espalda
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Se le hace llamar Apallimay a un duende de la cultura y mitología inca que parece perturbar las calles de los Andes peruanos en busca de víctimas. Según cuenta la leyenda, es un duende del amanecer y del atardecer que, además posee un hermano llamado Warajlluy.

El nombre Apallimay tiene origen en el idioma quechua, un idioma nativo de los Andes y significa “llévame en la espalda”. Este nombre le es otorgado porque resulta ser el medio por el que el duende ataca a su víctima, de manera que pueda apropiarse de su energía.

Según las creencias, este personaje de la mitología se encuentra entre las zonas que no están pobladas en Perú, preferiblemente en aquellos lugares de hay bosques pequeños. Lo que cuenta la leyenda es que, Apallimay posee un llanto bastante peculiar que llama la atención.

Esta deidad se caracteriza por ese llanto que causa lástima mientras grita su nombre, esto es con la finalidad de que la persona se acerque a él mientras observa su cuerpo de niño inofensivo y abandonado que solo desea que lo lleven en la espalda.

Apallimay, te consume tu energía

Un duende capaz de matar a sus víctimas mientras juega con ellas

Si la persona no conoce la leyenda y hace caso a sus pedidos, el niño se sube a la espalda de la víctima y queda expuesto a un gran mal conocido como el Apallimay, quien comienza a crecer mientras la persona dura tiempo cargándolo en su espalda.

Cuando es muy pesado, el duende decide cambiar su forma de niño a la de un anciano con colmillos y orejas puntiagudas, mientras su rostro sólo expresa ira y mucho rencor. Apallimay obliga a su víctima a que lo lleve de un lugar a otro hasta que quede completamente agotado.

Aunque la víctima se resista y lo complazca para que no le haga daño, la única manera de sacarlo de encima es a través de un brujo, porque si logra sobrevivir a la experiencia de tenerlo en su espalda, el espíritu seguirá consumiendo la energía del que fue su huésped.

Si la persona no lo hace, el duende absorberá su energía hasta matarlo y si logran sacarlo del cuerpo de la persona, es necesario darle  latigazos para que no vuelva a perturbar a nadie más. Si no, Apallimay vuelve al lugar a buscar a otra futura víctima para absorber su energía.

A pesar de todas las versiones de la leyenda, esta es la más popular entre la población andina de Perú, aunque algunos dicen que nunca llegan a ver al anciano si no que, observan una gran cantidad de huesos humanos que pertenecen al Apallimay.