Saltar al contenido

Ah Puch, el patrón de la muerte

[Total:0    Promedio:0/5]

Los pueblos Mayas que aún conservan su cultura y sus creencias antiguas, hablan del Dios de la Muerte Ah Puch, el patrono de Xibalbá (el inframundo Maya) o del descarnado, debido a su representación. Conocido también como Kitzin, Yum-Kimil o Hun Ahau.

Se dice que, en las noches, este Dios recorre las casas de los enfermos, alimentándose de ellos hasta que alcanzan la muerte, para luego conducirlos al inframundo. Es más, se afirmaba que los enfermos no fallecían por la enfermedad, sino porque Ah Puch se alimentaba de su energía, hasta que lo asesinaba.

De esta cultura, este es el personaje más temido por los Mayas, gracias a su representación y el significado de muerte que lleva consigo.

Origen de Ah Puch

Según la historia Maya, Xibalbá es el inframundo en su cultura y para llegar a este había que descender unas escaleras empinadas; estas al final terminaban en un rio, donde el fallecido se encontraba con los Señores de Xibalbá y se enfrentaba a varias pruebas de tormento y castigo.

Después de que el fallecido pasaba cada prueba, al final se encontraba con un Dios malévolo, lleno de oscuridad. Se trataba de Ah Puch, el patrono de Xibalbá.

Así como se decía que Ah Puch llegaba a la tierra para cazar a los desprevenidos y llevárselos al inframundo, así mismo hacía con los fallecidos que pasaban las pruebas, solo que estos encontraban un tormento aun peor.

De hecho, la cultura Maya indica que, si una persona se encontraba con este Dios, no tendría escapatoria alguna y seria arrastrado a la muerte; pero si no era visto, su única opción de escape era engañarlo con llantos y gritos lastimeros, de manera que este se confundía y pensaba que aun se encontraba en el inframundo.

El temor que le imprime la cultura Maya es derivado de dos cosas, su personalidad malévola y su apariencia que, a primera vista, era difícil de entender.

Representación de Ah Puch

Apariencia de Ah Puch

Era similar a un humano, pero con una calavera como cabeza; su torso estaba abierto, dejando ver las costillas sin carne o su columna vertebral y su piel presentaba signos de putrefacción. Su nariz emanaba aromas putrefactos, de muerte y descomposición.

Normalmente, se vinculaba al patrono de la muerte Ah Puch con animales que denotaban un mal presagio. Como los perros, los murciélagos o las lechuzas; de hecho, en algunas representaciones, se le veía con un cráneo de lechuza. Así mismo, se le asociaba a las enfermedades y a la mala cosecha, por lo que su nombre es temido por los campesino y pobladores.

Es por esto que, muchas veces, era dibujado con pieles o partes de animales; así como con artefactos y prendas de cobre, metal y oro.

Aparte de esto, el Dios era considerado como el Dios de los demonios, que reinaba bajo los nueve mundos. Esto hacia que fuera el más representado en los códices; y el que más se ha tratado de evidenciar a través de las artes.

Culto al Dios de la Muerte

Culto al Patrón de los Muertos

Para lograr que el Dios de los sacrificios humanos Ah Puch se apiadara de los Mayas; estos realizaban un culto hacia él. Ofreciéndole sacrificios humanos y animales combinados con cantos y bailes.

Sin embargo, este ritual se realizaba para pedir un favor al Dios. La idea era que al mantenerlo contento y alejado de ellos; este les brindaría su poder antes de que se dirigieran a una batalla o guerra.

Etimología de su nombre

Etimología de su nombre

En la cultura Maya, solo existen dos Dioses que posee en su nombre dos jeroglíficos; Ah Puch y su antítesis Itzamná; ambas son las únicas deidades que componen su nombre de esta manera.

En el caso de Ah Puch, el primer jeroglífico significa la cabeza de un cadáver; que lleva los ojos cerrados por la muerte. El segundo, representa la cabeza del Dios, con una nariz amputada y la mandíbula sin carne. Además, el prefijo hace referencia al cuchillo que utiliza el Dios para realizar los sacrificios.

Así mismo, Ah Puch es el patrono del día Cimí; que en el dialecto Maya significa el día de la muerte.

A pesar de que la cultura Maya ha dejado a muchos de sus Dioses en el pasado; este es uno de los que aun se habla. Y es que muchos campesinos, siguen temiendo su poder y su leyenda sobre la muerte inminente al encontrarse con este; algo que no se ha confirmado, pero que es parte de su creencia.